… la historia del Cristianismo

SIGLO I

DEMOGRAFIA: ¿Cuántas cristianas/os había?

Se estima que el Imperio Romano en el siglo I podía tener una población de entre 45   y cerca  de 60 millones para mediados del s. II

Se calcula (R. Stark) que las comunidades cristianas podrían haber ido creciendo al siguiente ritmo:

Entre los romanos, había escasez de mujeres como consecuencia de algunas prácticas comunes en la cultura romana:

Por el contrario, en la subcultura cristiana las mujeres pronto pasaron a ser el género mayoritario y mejoró su calidad de vida. El Cristianimo prohibió algunas prácticas y, sobre todo, mejoró su estatus en las dos instituciones fundamentales de aquella época: la familia y la comunidad religiosa.

LA MUJER EN LA FAMILIA CRISTIANA

Podemos decir que el Cristianismo le sentó bien a la mujer:

UNA DIFERENCIA BASICA EN LA ANTIGÜEDAD:

EL ESPACIO PUBLICO Y EL ESPACIO PRIVADO

En la sociedad mediterránea antigua, explica Torjesen, las mujeres desempañaban con frecuencia puestos de liderazgo político y social a nivel de familia, pero no en público.

Foto:  Fresco de una mujer en un taller doméstico de teñido de telas encontrado en Pompeia (anterior al año 79). Un ejemplo de cómo la mujer romana desempeñaba diversas funciones dentro de los límites del hogar.  

El cristianismo atrajo a mujeres de clase alta con recursos, pero sin voz ni voto en el espacio público, que jugaron un papel importante como fundadoras y patronas de casas-iglesia en las primeras comunidades.

Mientras la iglesia primitiva se reunía en casas privadas, las mujeres –que habitualmente gobernaban sus hogares económica y culturalmente- solían regir también las comunidades. Una misma mujer en el espacio privado podía predicar; en el público, no.

La cosa cambió cuando el cristianismo salió del espacio doméstico y la iglesia se convirtió en institución pública: las mujeres fueron relegadas a la esfera de lo privado. La sociedad greco-romana no toleraba que las mujeres intervinieran  en el ámbito público.

             Torjesen afirma que “el sexismo y la misoginia, que permanecen hasta hoy en el interior de la iglesia, no derivan de Jesús y de sus primeros seguidores –que desafiaron radicalmente las convenciones acerca de los géneros y del status-, sino del contexto social en el que el cristianismo floreció. De modo que, quienes niegan a las mujeres la plena participación en el liderazgo de la iglesia de hoy, basándose para ello en la enseñanza y en la praxis de Jesús y de la iglesia primitiva, están sencillamente equivocados”.  http://www.elalmendro.org/obras/libroa010.htm 

 

PARA SABER MAS:

BERNABE, C. (2007):  Mujeres con autoridad en el cristianismo antiguo. Estella: EDV.

K. J. TORJESEN (2002): Cuando las mujeres eran sacerdotes. El liderazgo de las mujeres en la Iglesia primitiva y el escándalo de su subordinación con el auge del cristianismo.

R. STARK (2009):  La expansión del cristianismo. Un estudio sociológico. Madrid: Editorial Trotta.

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