Ante el año que se va y el que viene… hola y adiós.

9 May

Emma Martínez Ocaña

¿Cómo felicitar a mis amigas y amigos y a tantas personas que en estos días me desean un feliz año?

Mi regalo son dos palabras que me repito una y otra vez: SABER DECIR ADIOS… Y HOLA.

Adiós para no quedarme enganchada en lo que ya se fue. A veces no queremos despedir el pasado porque nos viene bien para justificar lo que no hemos hecho con diversos eufemismos (la herencia recibida, lo que no me dieron o posibilitaron, lo que me hicieron)… y quedarnos así con nuestro victimismo culpando al entorno de nuestros males.

Yo quiero decir Adiós al 2013 y os lo brindo.

Adiós a la noche de tanto dolor, paro, desahucios, corrupción, injusticias, recortes. Adiós al terrorismo financiero que provoca miles de muertes en el mundo entero; adiós a la inoperancia interesada de muchos organismos internacionales; adiós a un año donde hemos visto pisoteados valores, derechos, conquistas de muchos años; adiós al descalabro de instituciones políticas, jurídicas, sindicales…presas de la corrupción y la traición a los que más lo necesitan. Adiós a una crisis global que no afecta por igual a todos. Adiós a una… ¿información?… mejor dicho, a una des-información manipulada y controlada.

Adiós al levantamiento de muros de exclusión, vallas con cuchillas cortantes que sí cortan, hieren y pueden matar. Adiós a la cerrazón mental de tanta intransigencia, imposición, no escucha de las demandas sociales. Adiós a los movimientos ultras que provocan violencia, odio, xenofobia y racismo…

Adiós a una tormenta financiera causante de la crisis que estamos viviendo, y que ha levantado olas de paro masivo, dolor y sinsentido, desahucios injustificados y muertes prematuras que hacen naufragar pateras llenas de sueños.

Adiós a las tormentas de agua, viento, y terremotos que han dejado de ser “naturales” para gritarnos que estamos sordos a los gemidos de un planeta que ya no soporta nuestra explotación. Adiós a los gritos de la violencia de la guerra, el maltrato de todo tipo, el tráfico de personas y sus órganos, los asesinatos y secuestros…

Y con ese adiós global también quiero decir adiós a nuestras pérdidas más personales: seres queridos, trabajo, salud, casa…Cada uno y cada una sabemos a qué tenemos que decir adiós, a qué tenemos que dejar marchar. Es bueno animarnos a hacerlo.

Y con nuestro adiós quiero preparar el corazón para el hola.

Hola a todo lo que en estos últimos años ha brotado de esperanza y germen de vida; compromisos, conquistas, adelantos científicos que facilitan el cuidado y la vida. Hola agradecido al esfuerzo de tantas personas que han conseguido logros humanos y humanizadores.

Hola lleno de esperanza a tantas “mareas”, movimientos de solidaridad y protesta; a tantas redes de ayuda y de denuncia; a tantos grupos y colectivos que “enredándose” han visibilizado no sólo las protesta y el descontento sino propuestas posibles… ¡Sí se puede, sí es posible!… Ha sido un grito esperanzador.

Hola a tantas familias que con su solidaridad y apoyo de todo tipo han permitido que no hayamos tenido más víctimas de este sistema asesino.

Hola a todos los intentos de mediación y de diálogo para resolver los conflictos por medio de negociaciones y no por la violencia.

Hola a tantos grupos, colectivos, movimientos que están queriendo renunciar a sus miradas particulares para buscar alguna alternativa viable global y nacional a este modo de des-gobierno nacional y mundial que tenemos.

Cada una y cada uno podríamos preguntarnos a qué queremos decir Hola y abrirnos a la acogida en este 2014… nos podría venir bien ese momento de reflexión antes de las 12 campanadas.

Yo os brindo un hola con esperanza al 2014, no con falsas expectativas del fin de la crisis y de la recesión sino con la certeza de que hay mucho bien acumulado en la humanidad que empuja hacia un mundo distinto, vislumbrando aportes nuevos en la manera de entender la economía, buscando la democracia de lo común en los nuevos modos de comunicarnos, informarnos, convocarnos. Esperanza sobre todo en el poder de la ciudadanía que ha despertado y descubierto que sí podemos aunque quieran acallarnos con leyes y amenazas.

Esperanza en la Energía que todo lo sustenta y vincula, que nos hace sentirnos parte de la humanidad, de la creación, de ese Misterio, y que cada día es descubierta por personas que tratan de vivir en coherencia con ella.

Y para quienes somos creyentes en Jesús…

Esperanza en el Dios de la vida, “amiga/o de la vida” ,que la alienta desde dentro y se nos ha desvelado en Jesús como entrañable ternura y misericordia.

Esperanza como seguidora de Jesús en que su persona y su sueño de hacer verdad un mundo de hijas/os, hermanas/os sigue vivo y apasionando a muchas personas.

Esperanza de un nuevo amanecer en la Iglesia Católica cuando había pocas esperanzas, porque el Papa Francisco con su sencillez, coraje, humildad y fe está trayéndonos un aire fresco, una nueva primavera, ya que Jesús de Nazaret y los últimos de este mundo tienen en su corazón la primacía y por eso puede proclamarlos con autoridad.

Con esta esperanza, amigas y amigos, quiero terminar y empezar el año desde la República Dominicana, dónde sólo hace falta mirar para descubrir la vida que apunta con fuerza y brotando de lo sencillo, de un pueblo en pie que camina a pesar de todo.

ADIOS, HOLA … Y FELIZ AÑO NUEVO.

 

 

 

 

 
 

 

 

 

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