Tres millones de niñas al año sufren ablación en todo el mundo

7 Feb
  • La OMS estima que 140 millones de mujeres han sufrido algún tipo de mutilación genital
  • En Kenia se ha reducido esta práctica en un 36.2% desde 2006 gracias a la ONG World Vision

La activista keniata contra la ablación Janet Naningo / CRISTOBAL MANUEL

(M Lillo- EL PAIS) “Cuando tenía 9 años, mi madre quiso practicarme la ablación, pero una de mis profesoras me dijo que eso no estaba bien y que la operación me iba a traer un montón de consecuencias a corto y a largo plazo. Así que decidí huir de casa”, cuenta Janet Naningoi, con voz entrecortada por la emoción. Esta joven keniata, de 23 años, tuvo la fuerza, la valentía y el apoyo de la ONG World Vision para escapar de una de las tradiciones más brutales y arraigadas de África: la mutilación genital femenina. Una práctica que, según estimaciones de la ONU, afecta a tres millones de niñas al año en todo el mundo, la mayoría en este continente. La buena noticia es que gracias a las campañas de sensibilización, cada vez más familias deciden no mutilar a sus hijas y apoyarlas para continuar sus estudios.

Naningoi ha venido a Madrid, invitada por la ONG World Vision, para compartir su experiencia como parte de la campaña Stop Ablación, con motivo del Día Mundial por la Erradicación de la Mutilación Genital Femenina: el 6 de febrero. Esta práctica se sigue realizando en 28 países, a pesar de estar penalizado en la mayoría de ellos, por miedo a la marginación y a cientos de mitos de dudosa procedencia. Si la niña no es circuncidada antes del casamiento, creen que el marido morirá, la matrona se quedará ciega o que el bebé nacerá con alguna anomalía. Por ello, entre 100 y 140 millones de mujeres han sufrido algún tipo de ablación, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud. 

Se trata de un rito de iniciación a la edad adulta por lo que, en la mayoría de los casos, se practica a los ocho o nueve años. A partir de ese momento, “los padres ya pueden casar a las niñas y recibir la dote”, explica Tabitha Portereu, directora del proyecto de prevención de la ablación de World Vision en Kenia. Apunta, sin embargo, que cada vez es más frecuente que la mutilación se realice a edades más tempranas para evitar que las jóvenes se nieguen. “Abundan los casos de niñas de dos y tres años, e incluso lactantes”.

Cada vez son más frecuentes los casos de ablación en niñas de dos y tres años, e incluso lactantes.

 El abanico de iniciativas que lleva a cabo la ONG incluye el empoderamiento de las matronas, a las que les ofrecen un medio alternativo para ganarse la vida, la acogida de las mujeres que huyen de casa para evitar la mutilación y las charlas en la que informan, tanto a mujeres como a hombres, sobre las devastadoras consecuencias de la ablación. “Desde el punto de vista físico: hemorragias, dolores intensos, fístulas, incontinencia e incluso la muerte”, analiza el ginecólogo Ignacio Palomo. “Es muy común la transmisión de enfermedades infecciosas como el tétanos, el SIDA  o la hepatitis por las pésimas condiciones de higiene en las que se realiza”. Las matronas son mujeres mayores sin ningún conocimiento médico, que utilizan cuchillas de afeitar, navajas o trozos de vidrio. “Las psicológicas son aun peores”, opina el médico. “Las niñas arrastran un trauma tan profundo que les provoca rechazo a la sexualidad, a su propio cuerpo y sus costumbres. Se compara con los efectos que puede provocar una violación”.

Jeniffer Kibon acudió a una de esas conferencias que da la ONG y decidió que sus hijas no iban a pasar por el mismo infierno que había vivido ella. Acudió a su marido en busca de apoyo, pero no lo encontró. “Me dijo que me hiciera cargo de las niñas. Pensó que sería una vergüenza para la familia”, relata en swahili mientras un compatriota traduce sus palabras. Kibon acudió al jefe de la tribu para que le permitiera dirigirse al resto del poblado y explicarles lo que ella había aprendido. Su valentía consiguió salvar a sus hijas. Y gracias a estos esfuerzos, la incidencia de la ablación en Marigat, una región situada en el oeste de Kenia, se ha reducido en un 36,2% desde que comenzó el proyecto de World Vision en 2006. “El 94,9% de las mujeres sufrían la mutilación de sus genitales en 2006. En 2010 se había reducido al 58,1%”, cuenta la directora del proyecto en la zona. “Más de 15.000 personas han recibido formación y se ha evitado la ablación de 3.046 niñas”, afirma orgullosa por el gran trabajo realizado, pero consciente del largo camino que queda por andar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s