Las mujeres en las carreras técnicas

8 Ene

Maria Àngels Viladot – Profesora de la Universitat Oberta de Cataluña. Escritora y 

El diario.es Desde hace unos años hay una  mengua exponencial en las matriculaciones de hombres y mujeres en el ámbito de las TIC y las carreras universitarias de la mayoría de las ingenierías hasta el punto que existe una preocupación creciente sobre la viabilidad de estas disciplinas para sostener el crecimiento económico y el desarrollo del país. Una preocupación similar existe en muchos otros países occidentales (no, sin embargo, en los países asiáticos).

Al mismo tiempo persiste la histórica diferenciación entre las carreras “femeninas” y las carreras “masculinas”, y ello continua  comportando una gran intranquilidad para los investigadores y académicos que estamos interesados en la equidad de género.   En el curso 2012-2013  en las universidades españolas se matricularon un 54,3% de mujeres. Esta proporción se incrementa entre todos los titulados universitarios hasta situarse en el 59,1% de media. Además, las mujeres obtienen mejor nota media en sus expedientes universitarios (7,04, frente al 6,94 de los hombres). Con esta información quiero demostrar el  proceso irreversible en la feminización de todas las carreras;  sin embargo, la escalada in crescendo del acceso femenino en la universidad no conduce por si misma a una distribución homogénea de ambos sexos en las diferentes orientaciones. Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y  Deporte en el mismo curso 2012-2013 el alumnado femenino se distribuía con los siguientes porcentajes en las universidades españolas: en Ciencias Sociales y Jurídicas, el 61,1%; en Arte y Humanidades, el 61,7%;  en Ciencias de la Salud, el 70,5% y  en Ciencias, el 53,3%. La asignatura pendiente de las mujeres sigue siendo la rama de Ingeniería y Arquitectura, donde solo alcanzan el 26,4%.  La misma estampa se observa en el profesorado universitario. Los Departamentos que tienen menor presencia femenina son: Ingeniería Electrónica (9,1%), Ingeniería Mecánica (10,3%) e Ingeniería Informática (19,4%) (Sánchez de Madariaga, 2011).

El desarrollo del talento potencial para las carreras de Matemáticas, Ciencia y Tecnología pasa por un “embudo” que empieza en la escuela secundaria, sigue a lo largo de la universidad y llega hasta el ámbito laboral. Que duda cabe que las mujeres perciben y a muchas les asusta la cultura altamente masculina  de estas carreras profesionales,  lo cual las disuade de persistir en sus aspiraciones, atrofiando así su progreso profesional y personal. Examinar las diferencias y las influencias de genero en cada unos de estos puntos críticos del “embudo” es fundamental para diseñar intervenciones que promuevan la participación de las mujeres.

Desde luego no solamente persisten sesgos de genero  en provecho de los hombres en dichas carreras.  También menos hombres que mujeres están representados en las Artes y las Humanidades, y en las carreras de ayuda tales como Enfermería, Trabajo Social y Enseñanza. Es fácil deducir que muchos chicos y hombres  desatienden sus capacidades  y sensibilidad hacia dichos ámbitos lo cual  les conlleva  falta de satisfacción y bienestar. Se encuentran en una ratonera puesto  que, además,  su poca existencia en estas profesiones suscita menor preocupación social y política. Sin embargo esto no tiene nada que ver con lo impedimentos con los cuales se encuentran las mujeres para conseguir los puestos de trabajo que ansían. Los hombres no tienen ninguna dificultad para acceder a los ámbitos comunales, si ello es lo que desean; aun más, en estas profesiones comunales son ellos los que en su mayoría ostentan los cargos  de más responsabilidad.  Nada que ver, pues, con el grupo de las mujeres.

 Algunos hombres ¡o muchos! se sienten amenazados por las mujeres que ostentan carreras de alto prestigio. Viven bajo la presión del estereotipo de que ellos son los seres dominantes de la sociedad y tienen graves problemas para relacionarse con mujeres  preparadas en materias  reputadas y poco comunales (calidez,  cuidado, atención interpersonal…). Las mujeres perciben estos estereotipos  lo cual  comporta que muchas deserten de dichas carreras. Otro frente de  enjundia son las carreras de alta remuneración en las que vale todo lo dicho y se añade el hecho de que los hombres defienden este territorio como propio al considerar,  la sociedad,  que el prestigio social es una función lineal de la remuneración económica.

Hemos iniciado este articulo diciendo que hay una declinación general en las carreras tecnológicas.  Efectivamente, son carreras que requieren mucho esfuerzo y actualmente un dudoso rendimiento en términos económicos. Un declive que no nos extraña  en un mundo donde somos considerados, apreciados y queridos  por  el dinero que hacemos lucir. Tristemente la sociedad valora más las ganancias económicas  que la satisfacción personal y el reconocimiento del saber.

 

Article publicat a Dones en xarxa

 

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