A fuego lento “chuf-chuf” como las cosas de Dios

25 Dic

Magdalena Benassar

a fuego lento

“Es una metáfora clara, profunda y altamente “peligrosa” pues nos desnuda por dentro, nos lo dice todo de un trazo: no es sólo ayudar a los pobres, es hacerte pobre, no es participar de las liturgias, es entrar en tu cueva, donde en ti empieza todo, donde tú  eres tú, y estar entre ellos como en familia.”

Así cocinaba mi abuela, que era para mí la mejor, su comida estaba cargada de tiempo y cariño. Cuando  ya era mayor al visitarla por las tardes, todavía  iba a la cocina buscando “las sobras”. Era la mejor merienda y de reojo pillaba la chispa en su mirada complacida, sabía que su comida me deleitaba, y a ella que yo la disfrutara con esa picardía de “robar las sobras”. 

Hoy, día de Nochebuena y todo lo que se avecina de comidas, la mayoría de mujeres estaremos entre pucheros, que ya nos dice Teresa que por ahí anda Dios. Y me digo, así tiene que ser tu relación con Dios, sin prisas, a fuego lento, con mucho cariño y presencia, destapando la olla de vez en cuando, la Palabra, para que su aroma me abra el apetito y me salga espontáneo darlo a probar por si “está bien de sal”, porque si está en su punto me atreveré a compartirlo, a que lo prueben y también me atreveré a dar la receta. Chicas, yo no creo que Dios naciera en el seno de una catedral iluminada y con incienso y coros almidonados, los textos son claros, nos hablan de desinstalación, desnudez, cueva… 

Como sabemos los textos del nacimiento nos hablan de una nueva creación que supera la descrita en Génesis, en Jesús la creación de la humanidad alcanza su plenitud. Esto es Navidad, y para que lo cocinemos al “chuf- chuf” es decir, para que lo experimentemos, que no entendamos, nos cuentan la preciosa experiencia de la cueva. 

Ese agujero, esa cueva de la historia, en la que empieza todo lo de Dios y lo nuestro. 

Es una metáfora clara, profunda y altamente “peligrosa” pues nos desnuda por dentro, nos lo dice todo de un trazo: no es sólo ayudar a los pobres, es hacerte pobre, no es participar de las liturgias, es entrar en tu cueva, donde en ti empieza todo, donde tú  eres tú, y estar entre ellos como en familia. La creación entera está allí representada, tu creación y la mía están ahí, al calor de las brasas de la cueva, porque no sé a ti, pero a mí me han invitado a mantener las brasas encendidas allí dentro, porque hace frío y no queremos que se enfríen. 

Es la humanidad, nuestros hijos y amigos y amigas las que están fríos, helados por dentro porque nadie les ha invitado a un caldo caliente en la cueva. Porque no han “probado mis sobras”, porque no me atrevo a creer que lo que yo cocino pueda alimentar o gustar a nadie… porque en el fondo no nos creemos que somos de la familia de Dios y nos sentimos fuera, al raso, pues no tenemos escapatoria porque es a estos, en la figura de los pastores, a quienes se les anuncia en mitad de la noche que El Niño ha nacido. Que en su cueva, en su soledad, hay vida, en su ateísmo …de cabeza fría, hay un niño con mocos que les quiere abrazar y caldear tanta crítica y discurso frío.  

Al “chuf-chuf” del fuego lento del aguante, del amor maduro, nace la vida. La oración se da en esta cueva que se va iluminando a la luz de la velita, al calor de las brasas, en la presencia de un saber estar, como sabemos estar con las personas que nos necesitan, a quienes se nos invita a caldear con nuestras brasitas, sacadas de la cueva . Y cuanto perdón nace de ese saber estar con ellos en la cueva, en mi mediocridad, pero con ellos, y luego resulta que le doy de mis “sobras” al hermano o cuñada…que lleva tiempo sin hablarme o a quien no acabo de tragar. Pero resulta que  el caldito de la cueva, caldea, anima, acoge y re-crea.   

Re-crea nuestra propia historia, la re-escribe: con gente que evitaba, ahora la busco, ¡vaya! , con actitudes del pasado, frías y calculadas, ahora me dejo desinstalar, modelar… con hábitos de baja autoestima o de superioridad, que para el caso es más venenosa todavía, resulta que voy encontrando mi sitio en la cueva, manteniendo las brasitas encendidas y compartiendo de lo que  allí “se cocina, al chuf-chuf” sin más. 

 

Un gran abrazo hermanas y hermanos. Feliz Navidad al “chuf-chuf”. 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: