DONDE HAY UNA INJUSTICIA ALLÍ TIENE QUE HABER UN PROFETA

22 Oct
 

col faustino

Tenemos que luchar sin desanimarnos, con los oprimidos de la tierra, por un mundo más justo, porque los grandes y poderosos “ni temen a Dios ni les importan los hombres”.

(Fe adulta) “Hazme justicia”, ese es el grito angustioso que nos llega a los países desarrollados desde los empobrecidos del Tercer Mundo. No nos piden limosnas ni ayudas (aunque les hagan mucha falta), nos piden ante todo justicia, porque injustos hemos sido con ellos en la colonización de América Latina, de África o la India, pero aún más injustos somos ahora, porque nuestras multinacionales les quitan sus tierras, sus materias primas y subvencionando nuestros productos les impedimos vender los suyos. Además de quitarles tierras, y materias primas, usamos su mano de obra, pagada al mínimo, muchas veces esclava.

Pocas veces los occidentales (Europa, EE.UU., Canadá, Rusia, Japón…) y ahora China, hemos dado muestras mayores de incomprensión, cinismo e indiferencia ante los sufrimientos de los empobrecidos del Tercer Mundo, como estamos dando ahora. Nos justificamos dándoles ayudas para tapar goteras, pero no les dejamos cambiar el tejado, es decir, el sistema neoliberal capitalista que los empobrece.

Producimos miles de muertos de hambre cada día. No queremos ver el gran daño que estamos causando al resto de la humanidad. Estamos sordos, no oímos sus gritos. Huyen de la muerte por hambre en pateras desde el África subsahariana a Europa, como hace pocos días hacia Lampedusa con más de 200 muertos y desaparecidos, o en camiones de doble fondo desde América del Sur hacia Norteamérica.

La culpa es nuestra porque los obligamos a marchar por empobrecerlos cada vez más con nuestras multinacionales en su tierra, pero cuando llegan les damos la vuelta, policial y militarmente si hace falta, obligados a regresar, multados, a sus países de origen. Les cerramos la puerta para que no entren pero que las tengan bien abiertas para entrar nosotros a quitarles lo que tienen. Con nuestro comportamiento encendemos su odio hacia nosotros. Por aquí no puede ir el futuro de la humanidad.

Multinacionales de Occidente

En el año 2009 las 500 mayores multinacionales de occidente controlaron el 53 % del PIB mundial. De las 200 multinacionales más grandes del mundo, el mayor número está en EE.UU. Le siguen por este orden: Inglaterra, Japón, Alemania y Francia y más recientemente China. Y de las 50 más grandes del mundo, el 70 %, o sea 35, son norteamericanas. Por eso tenemos que decir que los EE.UU son el poder hegemónico mundial, son el imperio del capitalismo más cruel para la humanidad empobrecida.

Dicho esto, también mucha atención a China, que es algo más que tiendas de bajo coste, ubicadas en nuestras calles. En la actualidad, China es el mayor productor del mundo de más de 170 productos, (acero, aluminio, cemento, ordenadores, teléfonos móviles…) Su PIB ya alcanza los 6,24 billones de dólares, que la convierte en la segunda economía mundial y ha acumulado unas reservas que ya superan los 3 billones de dólares (con las cuales podría adquirir compañías enteras incluso en los viejos países imperialistas).

China cuenta ya con un nutrido grupo de multinacionales de primera fila mundial y está invirtiendo en numerosos proyectos en países pobres, especialmente en África, que facilitan la penetración de sus corporaciones mineras y petroleras, pero causando un daño enorme a millones de pobres africanos a los que deja sin tierras, desplazados, sin medios de vida, y todo en connivencia con los gobiernos locales a los que sobornan y compran hasta tal punto que estos ponen a su disposición la policía y el ejército del país.

China se ha convertido en el mayor emisor mundial de gases nocivos a la atmósfera de nuestro planeta (según la dirección del viento, en los Ángeles respiran polución made in China).

 

El neoliberalismo capitalista no tiene corazón

No tiene sentimientos, su dios es el dinero, y a él sacrifica a todos y a todo. Provoca crisis cuando le conviene y siempre sale ganando de ellas, pero perdiendo todos los demás.

Como dice Jesús del juez “no temen a Dios ni les importan los hombres”. El dinero tiene tal poder, y cada día más, tanto que ya está muy por encima de los gobiernos: estos tienen el gobierno, pero no tienen el poder: de hecho gobiernan a gusto del 1% de la humanidad y en contra del 99% restante. Ahora no gobierna el poder político, sino que es el capital el que gobierna sobre los políticos y sobre el pueblo.

Las estructuras criminales del mundo

Es evidente que hay que ayudar el Tercer y Cuarto Mundos, porque el hambre no puede esperar. Pero el verdadero problema son las estructuras del orden criminal del mundo que no paran de cocinar cada día más y más hambre, más y más violencia. El problema ya no es solo dar más para socorrer la miseria, sino robar menos a los países empobrecidos.

Se derrochan millones de toneladas de trigo, maíz y otros productos producidos en el Tercer Mundo para biocombustibles, mientras allí mismo las personas se mueren de hambre: es un asesinato, es un crimen contra la humanidad. Además, así hicieron subir los precios de los alimentos básicos para la alimentación y en 2009, metieron bajo el umbral de la pobreza a más de 250 millones de personas.

La FAO dice que la agricultura actual podría alimentar a 12.000 millones de personas, casi el doble de la humanidad actual. Es evidente que el problema del hambre no es un problema económico. Una vez más hay que decir que es un problema politico. Tal vez estamos ciegos y no lo vemos. Tal vez no nos damos cuenta de que el día en que los empobrecidos del mundo abran los ojos políticamente, puedan pagarnos con la misma moneda con la que les pagamos nosotros ahora.

Corrupcion y soborno

Las multinacionales en los países desarrollados y democráticos, aunque son el poder principal, y a favor de las cuales gobiernan todos los gobiernos del mundo, aún respetan un poco a la ciudadanía, cada vez menos, pues se deslocalizan como y cuando quieren para ganar más con la mano de obra esclava del Tercer Mundo, donde son pura y dura dictadura fascista. Entran a saco, corrompen gobiernos y administraciones. En 2005 pagaron en sobornos 315.000 millones de euros.

No respetan el medio ambiente, destruyen, contaminan, desplazan a la gente, usan paramilitares, pagan a sicarios. Con tal de ganar dinero todo vale. La multinacional inglesa Mal-Mart, la más importante del mundo en venta minorista, llegó a pagar (año 2012) más de 20 millones de € en sobornos en México para abrir nuevos almacenes. Siemens Argentina y Siemens Venezuela, llegaron a un acuerdo con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la Securities & Exchange Commission para el pago de una sanción de 450 millones de dólares por sobornos múltiples.

Sin irnos tan lejos, en España no hay telediario en que no aparezcan día tras día relatos de corrupción de ‘sobornantes’ y sobornados, con implicación de administraciones públicas, políticos, empresarios, sindicatos, etc. Aparte del daño económico, está el daño moral que causa a la ciudadanía: descrédito de la política, desconfianza en los políticos, desprestigio de los empresarios, desánimo y pesimismo social y sensación de que todo vale con tal de hacer dinero mucho y rápido.

En el peor de los casos, unos años de cárcel y el resto de la vida a vivir de lo robado porque la justicia actúa tarde, mal y a veces nunca, fruto de unas leyes que parecen hechas por los defraudadores para favorecerse a sí mismos. A muchos ciudadanos no les importa únicamente que vayan a la cárcel, lo que más les importa es que devuelvan lo defraudado y robado, paguen además una sanción muy ejemplarizante y después de eso vayan también a la cárcel. No hay derecho a dañar a un país material y moralmente de manera tan grave.

La ONU que debería ser el árbitro imparcial del mundo ya no solo no sirve para nada, sino que está al servicio del imperialismo como el BM, el FMI, la OMC, etc. Los países empobrecidos quieren relaciones internacionales justas, quieren igualdad y solidaridad mundiales, quieren una nueva humanidad, fruto de la unión de los movimientos solidarios del Norte con los del Sur para romper la estructura del neoliberalismo, salvaje y depredador del hombre y de la Madre Tierra.

Todos, creyentes y no creyentes, preocupados por el futuro de la humanidad, hagamos causa común, creando conciencia crítica y luchando por decisiones políticas justas para un mundo mejor, presente y futuro. Jesús nos dice que lo hagamos sin desanimarnos.

Desearlo fervientemente con Dios, que respeta la libertad del hombre, y luchar tenazmente para que así sea, es la mejor oración: que venga a este mundo el Reino de Dios: igualdad, justicia, amor, fraternidad, solidaridad, paz, esperanza, vida… para todos los hombres y toda la creación.

Faustino Vilabrille

 

¡Qué pena, qué dolor! ¡Ochocientos mil euros en media hora!

El desfile de las F. Armadas que se celebra en Madrid el 12 de octubre ha sido más restringido que otros años, solo de media hora de duración; pero en esa media hora se gastaron nada menos que 800.000 €.

Caritas nos acaba de decir que ya tenemos en España tres millones de personas en extrema pobreza, que tenemos muchos familias que perciben tan solo 307 € mensuales y otras que no reciben absolutamente nada. La crisis económica y las políticas de recortes y más recortes están martilleando sin piedad a los más desfavorecidos, como los inmigrantes y parados y los apoyos familiares cada vez más agotados.

En tan solo cinco años hemos pasado de 8,9 millones a 10,5 millones de pobres, y la tasa de paro de 8,6 al 26%. ¡Cuánta tragedia se esconde detrás de estas cifras! Cada día hay más colas en los comedores sociales, más gente pidiendo por todas partes, más personas solicitando ayudas en parroquias y otros servicios sociales cada vez más desbordados e impotentes para atender a tantas peticiones. Ya hay organizaciones que tienen que hacer turnos y suspender temporalmente la ayuda a unos para atender a otros, pues les resulta imposible atender simultánea y mínimamente a todos.

Por contra, según un estudio de Credit Suisse, el número de personas en España con un patrimonio mínimo de un millón de $ subió en 47.000 de 2011 a 2012, pasando a un total de 402.000. Es decir, crece la desigualdad, la injusticia, la fractura social. ¿Qué leyes y qué clase de política social se están haciendo?

Ante este panorama, gastarse 800.000 € en media hora es una bofetada indecente y ofensiva en el rostro de los pobres. Una ocasión perdida de dar muestras de sensibilidad social, de coherencia con los graves problemas del país, de romper con algo que no sirve para nada.

F. V.

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