Nuestro metro cuadrado

2 Oct

el-principito1María José Ferrer Echévarri

“A veces, tomar conciencia de los problemas que existen en el mundo puede convertirse en un conocimiento de muerte, es decir, en una fuente de temor e impotencia, en un fardo que nos aplasta porque nos sentimos incapaces de soportar el peso de tanta violencia e injusticia, que frena “preventivamente” cualquier intento de actuación, por miedo a un fracaso “seguro”. Pero el metro cuadrado en que nos movemos es nuestro, y lo que acontece en él, acontece en el mundo y lo transforma, para bien o para mal.”

El cambio social podemos hacerlo efectivo en nuestro propio metro cuadrado.

Ermina Herrera Ventura

 

(21 RS) Este fin de semana he visto a una amiga que vive y trabaja en un barrio popular de Bogotá, es decir, en un lugar donde las necesidades económicas, la falta de seguridad personal, la escasez de medios de formación y la afluencia constante de personas que huyen de las zonas de conflicto armado son el pan nuestro de cada día. Desarrolla su tarea en la Corporación Centro de Promoción y Cultura (CPC), una organización comunitaria social y cultural cuyo objetivo es “formar para transformar, resistir para crear y generar organización para que las mujeres populares…, los y las jóvenes… y las y los más pequeños con sus familias… seamos sujetas y sujetos de transformación, personal, barrial, local y ciudadana, con conciencia política y de género, y con mirada crítica de lo que ocurre en los contextos inmediatos y nacionales. Procurando relaciones y alianzas sororas y fraternas que contribuyan a fortalecer alternativas sociales, culturales y políticas de resistencia civil y de construcción de la paz”[1].

La Corporación CPC forma parte, junto con otras organizaciones, del Programa FOKUS[2] 1325 en Colombia, que apoya la realización de proyectos para la capacitación sobre los derechos humanos de las mujeres, y la movilización local, dando respuesta a la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y Seguridad, aprobada por unanimidad en 2000, que exige a las partes en conflicto que respeten los derechos de las mujeres y las niñas, y apoyen su participación en las negociaciones de paz y en la reconstrucción post-conflicto.

El Programa FOKUS no se impone. En realidad, aúna proyectos, independientemente de que las organizaciones que los llevan a cabo sean grandes o pequeñas y actúen en diferentes niveles (local, nacional, internacional). Para ello, los proyectos individuales tienen que tender a un objetivo común, que se pueda medir, y compartir metodología, agrupándose por áreas geográficas y sectores temáticos, es decir, tienen que ser coherentes temáticamente y adoptar una estrategia programática general. Así, el punto de partida y la meta del Programa FOKUS son las organizaciones y movimientos de base, que definen sus necesidades de capacitación “de abajo arriba”.

De abajo arriba… Desde nuestro metro cuadrado, al ancho mundo. Porque nuestro metro cuadrado es al espacio, lo que el instante presente al tiempo. Metro cuadrado e instante presente, coordenadas en las que todas/os nos movemos y en las que a todas/os nos es posible actuar, obrar la transformación, cambiar el mundo… Metro a metro, instante a instante, persona a persona; creando grupos, si es posible, grandes o pequeños, con objetivos comunes y asequibles a cada uno, tejiendo redes, sumando, sumando siempre.

A veces, tomar conciencia de los problemas que existen en el mundo puede convertirse en un conocimiento de muerte, es decir, en una fuente de temor e impotencia, en un fardo que nos aplasta porque nos sentimos incapaces de soportar el peso de tanta violencia e injusticia, que frena “preventivamente” cualquier intento de actuación, por miedo a un fracaso “seguro”. Pero el metro cuadrado en que nos movemos es nuestro, y lo que acontece en él, acontece en el mundo y lo transforma, para bien o para mal.

Porque cuando una mujer consigue liberarse de su maltratador, cuando quien ha sufrido convierte su dolor en sabiduría, cuando un/a niño/a aprende a respetar a las/os diferentes y a valorar las diferencias, cuando una persona marginada por cualquier causa recupera la dignidad que se le niega, cuando alguien “débil” se empodera, cuando se elimina una injusticia y se vence una discriminación, por pequeñas que sean… es la humanidad la que se libera, sana, se dignifica, crece, se hace sabia, inclusiva, justa y poderosa.

 


[1] Palabras de María Helena Céspedes Siabato en la “Presentación” del libro Autocuidado: reflexiones y herramientas. Bogotá: Corporación Centro de Promoción y Cultura CPC, 2013, p. 4.

[2] Se trata de una plataforma noruega cuyo nombre se corresponde con las siglas de Forum for Kvinner og Utviklingsspørsmål (en español, Foro para las Mujeres y el Desarrollo) y cuyo programa tiene presencia en varios lugares del mundo.

– See more at: http://blogs.21rs.es/encarneviva/2013/09/19/nuestro-metro-cuadrado/#sthash.Krguz0ht.dpuf

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s