Ser Iglesia: hacia una nueva evangelización 2 . El camino de la Igualdad

17 Jul

Emma Martínez Ocaña


“Sois todos hijos de Dios…Ya no hay más judío, ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra pues vosotros sois todos uno, mediante el Mesías Jesús” (Gal 3, 26. 28).

(R. Digital) Las desigualdades abismales de nuestro mundo entre países ricos y pobres, hombres y mujeres; blancos y negros y/o indios y mestizos es uno de los problemas más acuciante de nuestro mundo.

Las desigualdades de clase, sexo, raza sostenidas por el militarismo, neoliberalismo, el sexismo patriarcal y el racismo amenazan el futuro de la humanidad.

De poco sirven las declaraciones de los Derechos Humanos si no tenemos Instituciones Internacionales que puedan obligar a los Estados a cumplirlos.

El grito por la igualdad resuena en nuestro mundo con contundencia y no será posible otro mundo mientras no desaparezcan las barreras que no nos permitan vivir como seres humanos a todos los habitantes de la tierra.

2.1 Una comunidad de “luchador@s no violent@s” en la búsqueda de la igualdad que supone sabernos hij@s y herman@s.

Hoy hay una gran sensibilidad social al tema de la igualdad ¿no sería este un gran camino de encuentro y proclamar con hechos y palabras el centro de la predicación de Jesús: que Dios sueña una familia de hij@s y herman@s?

Eso supondrá convertir nuestras personas y comunidades en “Luchador@s no violent@s”defensores de la igualdad, haciendo protestan con propuestas de modo pacífico y democrático. Uniéndonos a tantos grupos y movimientos que hoy buscan de muy diversos modos esa igualdad fundamental [1]y que Jesús radicalizó al poner su fundamento en Dios mismo

Si queremos evangelizar con nuestras vidas, necesitamos ser una Iglesia testigo de esa pasión de Jesús, ser testigos, es decir hacer creíble nuestra condición de seguidores del incansable luchador no violento que fue Jesus de Nazaret. Esto nos puede pedir hacer de nuestras personas, comunidades, grupos un lugar para trabajar cotidianamente por hacer desaparecer las desigualdades que nos rodean.

Si queremos hacer creíble que Dios es Madre-Padre de tod@s y que nos ha constituido en hijos y hermanos, no basta proclamarlo con palabras tenemos que lucharlo sin violencia pero con contundencia en todos los ámbitos.

2.2 El testimonio de “una comunidad de iguales”.

Pero quizá donde podríamos ofrecer un testimonio creíble y muy significativo sería el poder presentar a nuestro mundo la verdad de unas “comunidades de iguales” donde no existan ni ricos, ni pobres, ni varones, ni mujeres, ni blancos ni de color sino hij@s y herman@s, en igualdad de derechos. Esto sí sería ofrecer un modelo alternativo de comunidad a nuestra sociedad.

Jesús denunció con las palabras, pero sobre todo con los hechos, toda discriminación. En un contexto político religioso donde el centro y la primacía estaba constituida por el judío, varón, cumplidor de la ley, rico y sano…Jesús hizo el centro de su vida y de su mensaje a los que estaban en la periferia de ese centro, los excluídos: pobres, enfermos, mujeres, pecadores, no judíos. Y lo realmente escandaloso y blasfemo, no fue sólo cómo actuó sino que exclamó que actuaba así porque así es Dios, un Dios de la inclusividad, de la pluralidad sin jerarquías. Donde sólo Dios es Padre y los demás somos hij@s y herman@s

La comunidad que él formó en torno a sí fue también un símbolo de la verdad de un Reino de inclusión, sin discriminación alguna.

La primera comunidad cristiana guardó memoria y trabajó por hacer verdad esta utopía no sólo proponiéndola como meta a conseguir: una comunidad donde no había ricos ni pobres pues “lo tenían todo en común” (Hech 2,44), sino proclamando esta utopía como fórmula bautismal, es decir como compromiso de los que se bautizaban, el de formar una comunidad de iguales donde no haya “judío, ni griego, esclavo ni libre, ni varón ni hembra” (Gal 3, 28).[2]

Las dificultades para hacer ésto verdad no dejan de asomar en los Hechos de los Apóstoles y en las cartas de Pablo, pero lo importante no son los fallos humanos sino la claridad en denunciar y anunciar y el esfuerzo por vivir un tipo de comunidades que expresasen de modo claro cuál era la manera de ser fiel a la propuesta de Jesús.

Nos queda aún mucho camino por andar para que nuestras comunidades eclesiales sean lugares alternativos, dentro de nuestra sociedad, donde la igualdad de hecho y de derecho sea verdad, donde no haya discriminación alguna, por ningún concepto (raza, sexo, clase) y aquí tenemos que reconocer que nos queda mucho camino por andar. De un modo especial en la igualdad entre hombres y mujeres, donde el no acceso de las mujeres a ningún lugar de decisión en la Iglesia está demandando un cambio en la manera de ejercer los ministerios en la Iglesia y un camino hacia una Iglesia toda ella ministerial. Pero reconocerlo es ya el primer paso para ponernos en camino.

Sin duda que aquí tenemos otro lugar para proclamar la Buena Noticia del Reino y donde el “mirad como se aman” sea nuestra mejor evangelización.

[1] HESSEL, Stéphane, ¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. Prologado en España por SAN PEDRO, J.L. Barcelona: Destino, (1.ª ed., 4.ª reimpresión) 2010; Hessel, Stéphane ¡Comprometeos! Prologado en España por José Luis San Pedro,. Barcelona, Destino, (1.ª ed.) 2011. En este libro Hessel expresa su alegría con el surgimiento del movimiento 15-M y insta a los ya indignados y a los que no, ha que se comprometan con el movimiento y no cejen en la búsqueda de una sociedad mas equitativa y justa. GARCIA-ROSALES, C,-PENELLA HELLER, M. Palabras para indignados, Hacia una nueva revolución humanista, Mandala, Tarragona, 2011. Para una información sobre el movimiento cfr http://es.wikipedia.org/wiki/movimiento_15M;http://www.democraciarealya.es/; www.madridtomalaplaza.net NAVARRO, V., TORRES LÓPEZ, J., GARZÓN ESPINOSA, A., Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, ed. Sequitur, ATTAC España, febrero 2012, 8ª (en 4 meses 8 ediciones) está también colgado gratis en la red.

[2] Cfr. AGUIRRE, R, “La mujer en el cristianismo primitivo. “ en Nuevo Diccionario de Mariología. Madrid, Paulinas.1988,1402-1424.. AGUIRRE, R “La comunidad de iguales y diferentes que quería Jesùs.”Christus 672(1994).ALCALA, M.La mujer y los ministerios en la Iglesia..Salamanca Sigueme.1981. BAUTISTA, ESPERANZA.La mujer en la Iglesia primitiva. Verbo Divino.1993. MAGDONALD, M.Y .”Los códigos familiares y el ethos del amor patriarcal”. “Origen y función de los códigos familiares”. “El código familiar de Colosense/Efesios y su contexto social” en Las comunidades paulinas. Estudio socio-histórico de la institucionalización en los escritos paulinos y deuteropaulinos. Salamanca. Sígueme. 1994,,157-180. SCHÜSSLER FIORENZA, ELIZABETH,: En memoria de ella. Una reconstrucción teológico-feminista de los orígenes del cristianismo Desclée de Brouwer, 1989.

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