Don Demetrio tiene razón… pero sin historia ni evangelio

14 Jun

1326818931704demetriodnXabier Pikaza

Don Demetrio, obispo de Córdoba, ha publicado una Carta Pastoral diciendo que las mujeres no pueden acceder al sacerdocio ministerial, y su “enseñanza” ha causado afirmación, escándalo o rechazo, según los casos.

Estoy convencido de que este tema se resolverá por sí mismo, quieran o no los “demetrios”. No se puede detener el viento que sopla (evangelio de Juan), ni puede detenerse el agua… Jesús ha puesto en marcha un ministerio de humanidad y de servicio abierto a varones y mujeres, a todos…

(Periodista Digital) Por un lado, D. Demetrio tiene mucha razón (no toda):

“La Iglesia no es dueña absoluta de los dones que le ha otorgado su Maestro, y ha respondido que no puede hacer algo diferente a lo que ha hecho su Maestro y Señor, Jesucristo”, es decir, “el sacerdocio ministerial es un don, nunca un derecho. Por tanto, no puede entrar en el mercado de los derechos humanos, ni debe ser objeto de reivindicaciones”.

Tiene razón al decir que “el sacerdocio ministerial no puede entrar en el mercadeo…” (pero tampoco en el suyo, D. Demetrio).

No tiene razón… porque Jesús no estableció históricamente un “sacerdocio ministerial” (aunque ese sacerdocio ministerial derive de la experiencia pascual de la iglesia, a lo largo de los siglos).

2) Pero D. Demetrio no tiene historia (ni ha llegado a la raíz del evangelio…) y así lo que dice ha de entenderse con mucho humor:

Por ello, “y de manera definitiva, la Iglesia ha establecido que la ordenación sacerdotal solo puede concederse a varones”, de forma que “esta sentencia no podrá ser reformada nunca jamás, porque el Papa Juan Pablo II” la dictó “apoyado en el ejemplo de Jesús, en la Palabra de Dios, en la tradición viva de la Iglesia y en su infalibilidad pontificia”.

D. Demetrio no tiene historia… porque si la tuviera sabría que (¡gracias a Dios!) el camino de la “infalibilidad” en la Iglesia pasa a través de líneas derechas y curvas, de propuestas fallidas y de recuperaciones. Bastará con observar lo que han hecho y dicho declaraciones conciliares y papales a lo largo de los siglos.

En esa línea, la inmensa mayoría de los historiadores y teólogos pensamos que la “exclusión” de las mujeres del ministerio femenino no ha sido declarada (ni quizá puede ser declarada) dogma de fe, pues no entra en el campo de las verdades de fe ni en el de las costumbres “radicales” (en la línea del Sermón de la Montaña)…Ese es un tema que entra en otro campo de la organización de la vida de la Iglesia, no en su “dogma”. Buscar dogmas aquí es equivocarse de raiz (aunque lo diga el bueno de D. Demetrio).

Para leer la carta de D. Demetrio cr.
http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2013/06/14/demetrio-jamas-las-mujeres-podran-ser-sacerdotes-religion-iglesia-obispo-cordoba.shtml

Con Luis Fernando, en línea de historia y evangelio:

En la línea anterior escribí una nota en el facebook de Luis Fernando (defensor de D. Demetrio), a quien mucho estimo (https://www.facebook.com/luis.fernando.5458498?fref=ts )

Luis Fernando, con todo afecto te digo que no es así… Que la historia de la iglesia enseña lo contrario… Que tienes que leer toda la historia de las afirmaciones de los papas… Por favor, en estas cosas es necesaria la buena voluntad, que es la tuya, pero también es necesario un estudio crítico de la historia de los papas y de los concilios. Te lo digo pues llevo 40 años estudiando esto.

Con mucha sabiduría, Luis Fernando me contesta en el mismo medio:

Xabier, es difícil que encuentres a muchos seglares que conozcan más que yo la historia de los Papas y sus afirmaciones doctrinales. Más que nada porque me tuve que empapar de ello para debatir con protestantes evangélicos que eran doctores en teología.

Pero es que además, sobre esta cuestión, aparte del magisterio pontificio, existe una unanimidad tal en lo que hemos recibido de los Padres de la Iglesia y la Tradición, que no cabe el menor atisbo para que se produzca un cambio. Ahí tienes a los ortodoxos, que sin tener Papa, ni siquiera se plantean ordenar mujeres. No les cabe en la cabeza que alguien pueda poner en duda ese asunto.
Y por cierto, no es solo don Demetrio quien dice las cosas claras. Hoy mismo otro obispo español ha dicho lo mismo: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=17643

Un final amistoso, pero crítico:

a. Luis Fernando, admiro tu sabiduría, sé que es grande… Pero me parece que no es suficientemente crítica en este campo. Las idas y vueltas de los “dogmas” en la Iglesia han sido grandes (gracias a Dios), y eso tiene que llevarnos a todos a mucha más prudencia. Quiero que la iglesia no se enroque en tradiciones que son humanas y no de las buenas (de eso dijo mucho Jesús, en contra de los “presbíteros” de la tradición de su tiempo).

b. La historia de la Iglesia ortodoxa es ejemplar, pero en esto no es ejemplo para el resto de las iglesias. Sé que has estudiado historia (por el tema de los protestantes, que es de ayer). Pero te invitaría a ir mucho más atrás, al tiempo del surgimiento de los ministerios ordenados actuales (siglo II-III), y al tiempo de las grandes discusiones cristológicas y trinitarias… Verías que hay muchas idas y venidas…

c. El tema clave no es el “sacerdocio ministerial”, sino el sacerdocio cristiano sin más, en la línea de la vida de Jesús y de los primeros cristianos: el sacerdocio seglar, si te vale esa palabra, el de Pablo y el de la Carta a los Hebreos… Eso es lo que importa: Volver al origen, a Jesús, a su “ministerio mesiánico” (no sacerdotal), a la recuperación de aspectos sacerdotales en la Iglesia posterior…

d. El problema no está en la “ordenación” de las mujeres en la línea actual del sacerdocio ministerial, sino en la profundización del sentido cristiano radical de los ministerios, tanto para varones como para mujeres. El tema es recuperar el evangelio, no sea que colemos el mosquito y dejemos pasar al camello (algo de eso dice el evangelio)… Colamos mosquitos, Luis Fernando, se nos pasa el camello, el elefante y todo…

e. Estoy convencido de que la “protesta” de D. Demetrio (y la de otros como él, y la del mismo Juan Pablo II) nace del miedo y no de la libertad evangélico, ni de la experiencia radical del evangelio. No sé si tú tienes miedo, Luis Fernando, creo que no. Pero hay por ahí un miedo al evangelio, a la verdad clara, a la radicalidad de Jesús, para varones y mujeres…

f. Estoy convencido de que este tema se resolverá por sí mismo, quieran o no los “demetrios”. No se puede detener el viento que sopla (evangelio de Juan), ni puede detenerse el agua… Jesús ha puesto en marcha un ministerio de humanidad y de servicio abierto a varones y mujeres, a todos… De esa forma ha “reformado” (recreado) el sacerdocio, no para recaer en un AT parcial, sino para abrir a hombres y mujeres y camino de comunicación y comunión en el misterio de Dios.

Y un saludo, Luis Fernando, seguimos en lo nuestro.

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