Viaje al centro de uno mismo

6 Mar

el centro de la persona“Por eso yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón”.

 María Martínez Alonso y Vicente Martínez

(Fe Adulta) Los Evangelios nos presentan un Jesús que se retiraba a orar, a recuperar energías, a entrar dentro de sí, a descubrirse hijo de Dios y abrirse al Padre. Sentía la constante necesidad de ir a la otra orilla, perderse en el desierto, la montaña o Getsemaní para evitar desmadejarse y para, en definitiva, encontrarse a sí mismo.

Remar mar adentro –al interior personal- y faenar en el propio huerto, ha sido norma habitual de los místicos de toda la historia de la Humanidad. De Lao-Tsé se dice que estuvo meditando durante 80 años en el vientre de su madre virgen antes de nacer. Siddharta Gautama lo hacía bajo el árbol Bhodi cuando recibió un momento trascendental que le iluminó. Desde entonces se hizo “Buda”, “El Despertado”.

Todos los místicos practicaron sin distinción el sapientísimoConócete a ti mismo del templo de Delfos, ciudad reverenciada por el mundo griego como el lugar del ὀμφαλός, ‘ombligo’ o centro del universo.El poeta romano Juvenal declaró que el precepto descendía del propio cielo.

En realidad el oráculo se completaba en estos términos: “¡Oh hombre! Conócete a ti mismo y conocerás el universo y los dioses”.Señalando así que el camino seguro para el conocimiento de Dios es el de uno mismo. Queda claro con la lectura de la totalidad del texto: “Te advierto, quien quiera que fueres, ¡oh tú! que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros”.

No lo entendió muy bien el Mullah Nasruddin e hizo el soberano ridículo ante sus convecinos el día que le vieron recorrer alocadamente las calles de la aldea montado en su asno. “¿Adónde vas Mullah?”, le preguntaban. A lo que Nasruddin respondía al pasar: “Estoy buscando a mi asno”.

La meditación es una práctica milenaria de procedencia oriental que Occidente está descubriendo como camino privilegiado destinado a concentrar la atención en el aquí y el ahora para explorar con curiosidad y aceptación la realidad interior y exterior. El cuerpo es siempre el punto de partida que ayuda a la “mente mono” en el Zen –“loca de la casa” para Teresa de Jesús- a anclarse en el momento presente. Este proceso facilita una mayor apertura a la experiencia directa y libertad creativa.

La notable importancia dada en las diferentes tradiciones a la respiración es también milenaria. Se la menciona ya en el hinduísmo y el budismo como puente de conexión con la notable Realidad Ultima del Espíritu. En el Filokalia, uno de los abundantes textos patrísticos de los primeros siglos del Cristianismo, se cita a San Nilo aconsejando a los practicantes la manera de sacarle el máximo provecho a la meditación: “recoja la mente, evitando que dé vueltas, deambule como de costumbre, y la conduzca serenamente al corazón por medio de la respiración, pronunciando la plegaria: ‘Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí’ conectada al ritmo respiratorio”.

La Meditación de Conciencia Plena o Mindfulness permite que la atención transcienda los pensamiento, las emociones, las sensaciones para experimentar de modo directo la silenciosa fuente de energía, creatividad e inteligencia que hay en el interior de cada ser humano. Durante su práctica habitual el cerebro funciona con una coherencia considerablemente mayor y el cuerpo gana un descanso más profundo, todo lo cual mejora nuestra Calidad de Vida e incrementa nuestra capacidad de acción.

San Pablo nos invita en su Carta a los Romanos a bucear en las aguas del ‘Mare Nostrum’ de la Sabiduría Eterna: la Palabra está en nuestro corazón y nadie que cree en ella quedará defraudado.De donde es fácil concluir que toda búsqueda concerniente a la vida interior amanece y se despliega hasta su cenit, en la meditación.

En el prólogo a una de las recientes obras del Dr Goleman, el Maestro Ram Dass nos dice: “Los caminos de la meditación son múltiples. Cada tradición religiosa segrega su propia escuela. Un patrimonio espiritual/cultural de la humanidad, que va desde el bhakti hindú, la kábala, el hesicasmo cristiano, el sufismo, el budismo tibetano o los yogas hasta los estados alterados de la conciencia”.

La meditación es paso necesario en el caminar espiritual hacia el desarrollo de las dimensiones física, psíquica y social del Hombre. Le ayuda a “despertarse”, a escucharse atentamente, a descubrirse y aceptarse: en resumidas cuentas, SER más plenamente humano. Propicia el cultivo de cualidades en uno mismo y hacia toda la Creación tales como la empatía, el amor, la unión e interconexión, la compasión, la benevolencia, la serenidad, la felicidad y la ecuanimidad.

En este empeño se está comprometiendo también hoy el mundo empresarial. La práctica de la meditación en plena concienciay del yoga está irrumpiendo con fuerza en el campo laboral. Prestigiosas compañías de producción y servicios de América y Europa tales como Google y Apple lo han incorporado ya en sus programas de innovación y desarrollo. También las disciplinas de medicina, psicología, neurociencia, empresariales y educación están aplicando estas práctcas con programas como, por ejemplo, MBSR (Reducción de Stress basada en la Plena Conciencia) del Dr. Kabat-Zinn. En definitiva, la Meditación está desembarcando en todos los niveles de la vida cotidiana.

Cientos de estudios neurocientíficos de estas últimas décadas avalan sus buenos resultados. Experiencias llevadas a cabo en el plano fisiológico ponen en evidencia que la meditación modifica el funcionamiento de algunas áreas cerebrales relacionadas con el déficit de atención, los trastornos de ansiedad y la experiencia del dolor, entre otros. Se promueve la capacidad de concentración, en especial con la práctica de la Mindfulness, que consiste en adoptar una acitud de atención y conciencia plena, de presencia atenta y reflexiva. En muchos de estos estudios los investigadores han llegado a la conclusión de que quienes meditan de modo habitual desarrollan progresivamente una nueva red neuronal por defecto, en la que hay una mayor conciencia de uno mismo y del presente y menos ensoñación. También una mayor resistencia al estrés, una visión más optimista y confiada de uno mismo y del Mundo que nos rodea, un sentimiento de felicidad y plenitud.

Sentimiento que ha colmado la vida de místicos y poetas en éxtasis divinos celestiales o en humanos quehaceres terrenales. Un viaje al centro de uno mismo –la meditación, el vehículo- para encontrarse consigo, con los otros, con el resto de los Seres, la Naturaleza, el Cosmos y en todo ello con Dios. Un místico trapense americano, Thomas Merton, ha subrayado la necesidad de realizar este viaje, en estos términos:“¿Qué ganamos con navegar hasta la Luna si no somos capaces de cruzar el abismo que nos separa de nosotros mismos”

 

María Martínez Alonso y Vicente Martínez

 

María ejerció su carrera durante 10 años en el campo de la psiquiatría antes de abrir en el 2003 su gabinete en Lausanne como psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista/EMDR y sexóloga. Desde el 2010 se está formando como instructora de MBSR (Reducción de Estrés basada en la plena conciencia) con el equipo del Dr. Jon Kabat-Zinn en Boston y Nueva York. Anima grupos de meditación Mindfulness con sus pacientes.

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