“Donde hay una injusticia, el silencio es la voz de la complicidad”

24 Ene

bourgeois_260x174“Es probable que ya no sea un cura a los ojos del Vaticano o de la comunidad de Maryknoll -escribe la presidenta Erin Saiz Hanna- pero el p. Roy seguirá siendo un profeta ante los ojos de los marginados. El p. Roy forma parte de una Iglesia más amplia, la Iglesia del Pueblo de Dios, que comprende que los hombres y las mujeres son iguales para Dios. La historia corre de nuestro lado y un día, cuando lo canonicen, el Vaticano pedirá perdón por este tremendo y doloroso error”.

(Ludovica Eugenio- New Yoir Adista) El padre Roy Bourgeois ha sido excomulgado, expulsado de su congregación religiosa (Maryknoll) y reducido al estado laical: es la “pena” máxima que se le podía imponer después de haber padecido cuatro años que se podrían calificar como particularmente duros, de hierro. El p. Roy Bourgeois, religioso de los misioneros de Maryknoll, conocido por su actividad pacifista y por su compromiso contra la conocida Escuela de las Américas (lugar en el que se preparaban y entrenaban las milicias paramilitares latinoamericanas), ha sido declarado culpable de haber apoyado la petición del sacerdocio para las mujeres.

En el año 2008 –teniendo, por aquel entonces, 74 años- participó en una celebración (Kentucky) en la que fue ordenada una mujer: Janice Sevre-Duszynska. Como consecuencia de ello, se le aplicó la excomunión inmediata, conocida técnicamente como “latae sententiae”. Desde entonces, no se ha retractado del apoyo dado a la ordenación de las mujeres como sacerdotes y ha hecho de esta causa una cuestión de justicia e igualdad.

Según se puede leer en el lacónico y frío comunicado emitido el 19 de noviembre 2012 por los superiores de Roy Bourgeois, la medida -desconocida, incluso, por su defensor, el canonista dominico, padre Tom Doyle- ha sido firmada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en el mes de octubre del mismo año. El pasado mes de junio, en un encuentro entre Doyle, Bourgeois y el superior general, el padre Edward Dougherty, la posibilidad de la expulsión no fue ni siquiera sugerida: “se creía que las cosas seguirían como estaban en aquel momento, a saber, que Roy no sería expulsado y que continuaría el diálogo”, ha declarado Doyle, tal y como informa el National Catholic Reporter (19/11). “Y, sin embargo, nos acabamos de encontrar con esta decisión unilateral. Bourgeois no tenía ni idea” de ello.

El comunicado presenta un tono bastante frío y habla de “desobediencia y predicación contraria a la enseñanza de la Iglesia católica en lo tocante a la ordenación de las mujeres”. “Con ocasión de esta separación, se lee, la Sociedad de Maryknoll agradece efusivamente a Roy Bourgeois el servicio prestado y todos los miembros le desean lo mejor en su vida personal. Maryknoll ayudará, movida por un espíritu de equidad y caridad, al señor Bourgeois (sic) en esta nueva situación”.

Después de un primer “no comment”, el p. Roy también ha realizado unas declaraciones. “Soy cura católico en la comunidad de Maryknoll desde hace 40 años”, afirma. “Entré en ella, siendo joven, por su trabajo en favor de la justicia y la igualdad en el mundo. Ser expulsado de Maryknoll y del sacerdocio por defender que también las mujeres son llamadas a ser curas es algo muy difícil y doloroso”. El Vaticano y Maryknoll, continúa Bourgeois, pueden expulsarme, pero no pueden expulsar el tema de la igualdad de género en la Iglesia. La petición de igualdad de género hunde sus raíces en la justicia y en la dignidad y es algo que no desaparecerá”. La exclusión de las mujeres del sacerdocio, insiste, “es una grave injusticia contra las mujeres, contra nuestra Iglesia y contra el Dios del amor que llama a ser curas a los hombres y a las mujeres”. De ahí la ineludible exigencia de hablar, porque “donde hay una injusticia, el silencio es la voz de la complicidad”. “En un encuentro con mi congregación -confesó en una entrevista concedida en 2011 a Adista- les dije a mis compañeros: hay un gran debate en la Iglesia, el ‘sensus fidelium’ va en la dirección de apoyar el sacerdocio femenino; las mujeres son llamadas por Dios como vosotros”. Pero el Superior me contestó: “¿por qué no lo entiendes, Roy? El Papa Juan Pablo II ha dicho que ya no es posible discusión alguna sobre este tema”. “Pero yo insistí, los católicos ya son adultos y, como adultos que son, se sienten ofendidos. El debate irá adelante, con o sin vosotros. Incluso, en el caso de que decidierais no participar, la discusión irá, igualmente, adelante”.

Una historia compleja. El caso Bourgeois es complejo. En marzo del 2011 la congregación de los misioneros de Maryknoll dirigió al religioso un primer ultimátum: tenía 15 días para retractarse del apoyo dado a la causa del sacerdocio femenino. En caso contrario, sería expulsado de la comunidad (como ya se ha indicado, Bourgeois había sido objeto de la excomunión automática prevista para estos comportamientos). Sin embargo, la posible expulsión, es algo que se hace esperar: el 7 de marzo de 2012 se decide castigarle en una votación habida en el Consejo General de la Congregación, formado por el Superior General, tres adjuntos y otra persona. El resultado de la votación fue sorprendente y ambiguo: dos votos a favor de la expulsión y tres abstenciones.

Doyle y Bourgeois ya se quejaron en su día de la falta de comunicación: la votación se había celebrado unos meses antes sin que nada se les hubiera sido notificado: un modo de proceder que indica claramente que algo “falta en la recta aplicación del derecho canónico”, le dijo Doyle en una carta, que quedó sin respuesta, al superior general. “Han votado la expulsión de Bourgeois y se lo han notificado al Vaticano. Roy no ha tenido conocimiento de lo que estaba ocurriendo y tampoco yo, que soy su abogado”. Por su parte, Bourgeois también llamaba la atención sobre la transparencia: todo religioso de Maryknoll que se encuentre en una situación semejante, dijo, “tiene que tener el derecho a saber qué es lo que se ha comunicado al Vaticano”.

La solidaridad. Son numerosos los testimonios de solidaridad, entre ellos el de Women Ordination Conference (Woc). “Es probable que ya no sea un cura a los ojos del Vaticano o de la comunidad de Maryknoll -escribe la presidenta Erin Saiz Hanna- pero el p. Roy seguirá siendo un profeta ante los ojos de los marginados. El p. Roy forma parte de una Iglesia más amplia, la Iglesia del Pueblo de Dios, que comprende que los hombres y las mujeres son iguales para Dios. La historia corre de nuestro lado y un día, cuando lo canonicen, el Vaticano pedirá perdón por este tremendo y doloroso error”. Solidaridad también por parte del ex superior de Maryknoll, padre John Sivalon, que ha hablado del “profundo amor por la Iglesia” del Padre Roy y ha definido la expulsión por parte del Vaticano como una interferencia en los asuntos de la Congregación Religiosa, y como “un ataque a su integridad”.

R. Bourgeois cuenta el proceso que le ha llevado a sostener la causa de la igualdad de género en la Iglesia en el libro “My Journey form Silence to Solidarity”. Se puede descargar del sitio http://www.roybourgeoisjourney.org/

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