Ivone Gebara: “Sigue valiendo la pena estar dentro de la Iglesia”

6 Dic
La monja feminista brasieña Ivone Gevara

La monja feminista brasileña Ivone Gevara

“Es un esfuerzo de mucha soledad también: es pertenecer a una iglesia y al mismo tiempo no sentirte parte de esta iglesia porque no te da espacios de reproducción de pensamiento. No se abre a la diversidad. Y los conflictos aparecen. No soportan el pensamiento diferente y yo tampoco soporto esta colonización que quieren hacer de nosotras.”Entrevista de Tamara Vidaurrázaga en Conspirando

¿Qué crees que ha aportado la teología feminista al empoderamiento de las mujeres?

 Bueno, si me ubico desde estos veinte años, hay algo de empoderamiento de la teología, pero hay mucho más de empoderamiento del feminismo. Porque desde la teología feminista hemos hecho muchas cosas pero en grupos muy pequeños, no llegó fuerte todavía a los grupos populares que son la mayoría. Y esto porque las iglesias no han aceptado la teología feminista, entonces no hemos tenido los espacios de iglesia. Pero sí hemos tenido algunos espacios alternativos en los movimientos sociales, de mujeres, por la tierra, algo hemos tenido. Pero yo diría que no tanto como hemos esperado.

¿Cómo se puede juntar teología y feminismo?

Este es todo el problema: las teólogas como yo y otras nos hemos acercado al feminismo, hemos sido interpeladas por el feminismo. Y hemos permitido al feminismo cambiar nuestras teologías, o sea que desde el feminismo nos hemos ubicado más allá de una figura paterna y todo poderosa de dios. Nos hemos ubicado en una perspectiva mucho más ética y hemos descubierto una trascendencia mucho más horizontal entre unos y otras, una trascendencia más ética, y saber que es otro tipo de trascendencia como interdependientes, como partes unos de otros más allá de las jerarquías. Entonces creo que se puede hacer teología feminista de esta manera, pero en una sociedad patriarcal como la latinoamericana no se considera esta trascendencia horizontal como trascendencia. Si vas a las iglesias cristianas tanto católicas como protestantes sigue esta idea del dios todopoderoso, del dios afuera, y desgraciadamente este es el dios de la mayoría y también de la mayoría de las mujeres, porque hemos sido colonizadas por esta imagen. Y no estamos empoderadas para percibir que el cambio de imagen de dios es también un cambio en la valoración que el ser humano tiene del ser humano femenino.

¿Y en lo personal cuales han sido las tensiones que has vivido por estar en el medio de la teología y el feminismo?

Es que estoy en una tensión entre la filosofía y el feminismo, desde una filosofía diferente, una filosofía que no considera al ser humano como superior sino como interdependientes. Entonces yo diría teología, ideologías feministas en conflicto con visiones más bien tradicionales y jerárquicas que no solo están en las iglesias sino en las universidades, en los medios de comunicación: Cuando hablas de otras maneras del concepto de dios y la gente te dice pero esto no es cristiano, no es de dios. La gente está muy acostumbrada y por tu discurso te ponen fuera de una tradición cristiana. Es un esfuerzo de mucha soledad también: es pertenecer a una iglesia y al mismo tiempo no sentirte parte de esta iglesia porque no te da espacios de reproducción de pensamiento. No se abre a la diversidad. Y los conflictos aparecen. No soportan el pensamiento diferente y yo tampoco soporto esta colonización que quieren hacer de nosotras.

¿Y a pesar de eso sigues creyendo que vale la pena estar dentro de la iglesia?

Sí. Estar dentro de la iglesia es estar dentro de una cultura latinoamericana cristiana. Y estar adentro de la iglesia es estar adentro de instituciones donde está el pueblo, y estar con el pueblo no es estar solo con la jerarquía. Y es también ayudar a la gente a pensar, lo que tradicionalmente no hacemos en teología pastoral, la teología pastoral es para dar la orientación del clero a la gente y nosotras feministas queremos invitar al pueblo a pensar su fe, a pensar sus creencias, a pensar lo que hay que cambiar en el mundo. Y por supuesto si hay que cambiar el mundo hay que cambiar también las comunidades cristianas. Entonces seguir en la iglesia no es sólo seguir adentro de una estructura jerárquica, es seguir con el pueblo en su camino, un pueblo que es cristiano no mayoritariamente, pero sí el pueblo más pobre es muy religioso. Entonces salir de la iglesia institucional, ya salí por mis ideas, pero no salí de la iglesia pueblo. Tampoco salí oficialmente de nada, estoy ahí y como ciudadana tengo el derecho a pensar.

¿Y cómo llevas a la práctica la teología feminista?

 Esta teología está presente en la manera que escribo, en la manera en que doy clases, en la manera en que doy ejercicios espirituales, en mis opiniones políticas y las denuncias que hago en contra de una manera de ubicar la gente frente a dios, que es una manera a veces opresora. Entonces estoy atenta ayudando a la gente y la gente me ayuda por su propia vida. La gente no es más conciente solo porque está necesitada de apoyo, consuelo y ayuda y porque el poder patriarcal es tan fuerte que llega a colonizary adormecer las conciencias. Pero estamos ahí en un proceso largo en América Latina, más de treinta años, dando pasos, muy pequeños pasos, pero con esperanza de seguir adelante.

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