¿Una Iglesia estructural del pasado? ¿Pasado?

5 Dic

María Van Doren

maría van Doren“La estructura piramidal, patriarcal de nuestra Iglesia, que se expresó otra vez así en el último sínodo que se celebró el mes pasado en Roma, donde ‘la Iglesia’ era mucho más importante que ‘el pueblo de Dios’, que el ‘Evangelio y Jesús”.

Hay unos cuantos puntos muy importantes que necesitan clarificarse: los sistemas y estructuras piramidales que siguen siendo el modelo por excelencia de (en) la Iglesia; la (post)modernidad y la secularización como temas temidos por la autoridad eclesial; igualmente la ciencia y sus investigaciones que han tenido un desarrollo enorme y escapan del control de Roma; el fundamentalismo en nuestra propia Iglesia que no permite la relatividad, base de toda la tolerancia, de la inculturación del Evangelio, del diálogo con las otras religiones, de la aceptación del otro y de la otra; y finalmente ‘la mujer’ y en especial ‘la mujer teóloga’ en la Iglesia (el problema de las religiosas con Roma, en los E.U. ahora!!!). Todos estos elementos (y tal vez otros) están detrás de esto que pasó en San Diego con la teóloga Tina Beattie, y con otras teólogas (y teólogos) en diferentes lugares del mundo (y no menos en México).

Empezamos con la estructura piramidal, patriarcal de nuestra Iglesia, que se expresó otra vez así en el último sínodo que se celebró el mes pasado en Roma, donde ‘la Iglesia’ era mucho más importante que ‘el pueblo de Dios’, que el ‘Evangelio y Jesús’. Los obispos (por lo menos la gran mayoría) y los otros presentes (no sé si debo incluir las pocas mujeres presentes) mostraron que su enfoque mayormente estaba en recuperar los números de fieles (porque el grupo está disminuyendo), en la Iglesia como tal, en la doctrina clásica conservadora, pero no se preguntaron como grupo (por lo más que pude investigar) que tal vez la institución misma está fallando y necesita adaptación y renovación de fondo (no más poner parches sobre lo anterior, sino buscar una renovación de fondo adaptada a la actualidad). Para ser correcta, debo decir que sí tengo en los documentos del Sínodo, que el obispo Dun, de Antigonish en Canadá, tenía otra voz: pidió de incluir los/as laicos/as en la organización eclesial, y las mujeres expresamente, y en sus ministerios ser aceptados/as oficialmente por la Iglesia; repensar las estructuras eclesiales que tienen una gran necesidad de cambios, dando concretamente propuestas que pueden ayudar a renovar estas estructuras del pasado.

Por miedo de perder el control, su seguridad, lo tradicional que conocen, su poder…, la Iglesia jerárquica está regresando al pasado, a la tradición (como base, la tradición es una necesidad y un hecho pero no para seguir reproduciéndose como tal en estos tiempos). El sistema piramidal ha generado un centralismo mundial que impide que cada región y cada pueblo trate de vivir y expresar su creencia en el mismo Jesús y el mismo Dios de Jesús, con su propia riqueza; ha generado un absolutismo al cual esta autoridad eclesial se aferra con una tenacidad, a lo que dicen y piensan como la verdad, olvidando que solamente Dios es absoluto y la verdad, y si los seres humanos, mayormente hombres, lo dicen se proclaman a sí mismos: dioses (y lo hacen); ha generado un clericalismo excluyente que olvida que el clérigo no es para ponerse sobre los/as demás, y que los/las seglares recientemente han cobrado mucho conocimiento, muchas veces más que los ministros y los del poder… Esta situación ha reforzado el sistema piramidal/patriarcal, en donde ciertamente no hay lugar para personas que cuestionan estos sistemas y estructuras y/o las critican, y naturalmente no hay lugar para la mujer y menos para la mujer capacitada (teóloga bien preparada). Desde la apertura que nos dio el Concilio Vaticano II a todos y todas, también a las mujeres, ellas han agarrado muy conscientes todas las oportunidades que surgieron en el mundo pastoral y social, pero también en el mundo académico (teológico, bíblico…). Por eso tenemos personas como Tina Beattie, Rosemary Radford Reuther, Ivone Gebara, Mercedes Navarro, y muchas otras, todas en uno u otro momento, condenadas por el magisterio (por Ratzinger muchas veces). 

 

Desde este panorama eclesial que he dado en el párrafo anterior, se creó en el pasado una censura rígida que no permitió pensar libremente sobre los puntos de la fe y de nuestra doctrina, y menos expresar pensamientos críticos en escritos, por eso tenían antes, por el magisterio eclesial, una lista de libros prohibidos; tampoco era permitido publicar libros de teología sin el “nihil obstat”… Vaticano II terminó con eso… pero tristemente los dos últimos papas, juntos con el magisterio conservador y fundamentalista, están de repente actuando igualmente, no solo revisando y cuestionando algunas explicaciones teológicas que no les parecen correctas doctrinalmente, sino condenando y silenciando a las mejores teólogas y teólogos. En Roma, me parece, olvidan que la doctrina y la teología son hechos por seres humanos (y puedo decir aquí por los hombres), mayormente en los cinco, seis primeros siglos del cristianismo, y que es urgente que muchos de estos textos (para no decir todos) deben ser re-escritos, desde la esencia de nuestra creencia, pero adaptados a los diferentes tiempos en los cuales vivimos, y adaptados a los diferentes pueblos y las diversas culturas. El repensar y reformular nuestras creencias dentro de nuestra cultura y para nuestros tiempos, no es algo diferente de lo que han hecho en los primeros siglos. El error es que absolutizaron toda esta doctrina.

 

Y ahora, por todas estas posturas, tenemos un control excesivo que no permite que los/as teólogos/as puedan pensar por sí mismos/as, que puedan hacer un buen trabajo científico, que puedan producir teología académica como debe ser, temiendo siempre ser condenados/as y eliminados/as, razones, en mi opinión, por lo cual no se han producido buenas obras de teología (que se venden en las librerías internacionales) en México… Si, podemos encontrar algunos libros de teología que producen lo que otros han escrito también…, pero nuevas ideas adaptadas a nuestro tiempo y nuestra realidad, yo no he encontrado hasta ahora en México. (En una carta que circula en Europa, Hans Kung, uno de los mejores teólogos actuales, dice que por esta actitud cerrada y absoluta, tampoco tenemos muchos obispos que se atrevan a pensar o que no pueden (más) pensar, porque la estructura que les acepta, no da espacio a eso. No podemos olvidar que cuando el papa consagra a ellos, deben prometer obediencia absoluta, igual como los sacerdotes a su obispo. Y eso, dice Kung duramente, en el siglo XXI, es parecido al sistema de Hitler!)

 

Cuando Tina Beattie, la teóloga-moralista, dice que las/os católicas/os pueden aceptar un matrimonio entre dos personas del mismo sexo… no se pronuncia sobre algo de los sacramentos… Es un acto civil, en donde se trata de un contrato, un pacto social entre dos personas, y cada estado civil tiene el derecho para aceptarlo. Lo mismo pasó aquí en México cuando el alcalde de la capital, el D.F., permitió este derecho para sus ciudadanos/as. Roma se atrevió, a meterse en los asuntos del ‘estado civil’ de México, apoyado por la autoridad eclesial de aquí, y sabemos que ellos juntos hicieron contratos con los gobernantes (con los que van a salir y con los que están entrando – era otro medio para ganar en las elecciones, así contando con los votos de los/as católicos/as conservadores y fundamentalistas-). No estamos más en la época medieval donde el poder civil era también, en general, dirigido por la Iglesia. La Iglesia puede decir lo que sus fieles no deberían hacer, pero finalmente cada persona tiene su propia conciencia, y debe obedecer primeramente a esta conciencia, convocación inicial de Dios.

Si el papa y el magisterio no aceptan estas reflexiones de los teólogos, mucho menos entonces de las teólogas, porque la mujer en su opinión todavía, ‘primeramente tiene el cuidado de su casa, y debe quedarse en su cocina, cuidando al marido y a sus hijos/as’. Es imposible que los hombres (y las mujeres) del sistema piramidal/patriarcal puedan aceptar que una mujer puede hacer teología, que sabe más tal vez que ellos, que puede decir otra cosa que han dicho o pensado los hombres…

¿Cómo pueden aceptar que la mujer analice mejor la actualidad, la entienda mejor, la exprese más adecuadamente…? ¿Cómo se atreve a tener otro acercamiento a la situación y la necesidad del pueblo y de los tiempos? Es curioso cómo las mujeres (no todas) entienden, en general, mucho mejor que los hombres, la realidad y el problema del matrimonio hoy en día con los divorciados, las otras opciones sociológicas de familia, el problema de la juventud que está viviendo en otra realidad que cuando ellas eran jóvenes, a los homosexuales y las lesbianas, a los/as desplazados/as y los/as de la periferia, al problema de la interrupción del embarazo, al sufrimiento del ser humano y las diferentes soluciones humanas con este problema de sufrir y morir… Pero, es tan difícil para los hombres del poder, de aceptar a estas mujeres.

 

El papa (igual el anterior) y el magisterio lo han mostrado muchas veces, y la actitud actual de dominación y humillación que tienen con el 80% de las religiosas en los E.U., es un signo claro de cómo quieren tratar a las mujeres, en especial a las mujeres capacitadas y comprometidas, que escapan de su poder y control. ¡Están haciendo una caza de brujas! Afortunadamente no vivimos más en la época medieval, o empezarían probablemente otra vez con las hogueras para quemar inocentemente a las que no les convienen en su afán de poder y control. 

 

Modernidad, secularización y relatividad… realidades de nuestro tiempo, si les gustan o no a las autoridades eclesiales, son realidades positivas y han dado la oportunidad a los seglares, a los/as ciudadanos/as, a las personas… a conocer su responsabilidad como humanos/os, y a tomarla en serio sin esperar que Dios y la autoridad que se identifica con este Dios, les arregle sus asuntos, y esta no es una negación, ni disminuye la creencia en y el poder de Dios, sino quita el poder de instituciones humanas que han usurpado muchas veces este poder sobre los seres humanos. Vemos que muchos no entienden muy bien estos conceptos de ‘modernidad’, ‘secularización’, ‘relatividad’… porque mezclan las palabras con ‘modernismo’, ‘secularismo’, ‘relativismo’… como leímos también en los documentos del sínodo (2012), que nos llegaron. Permítanme decir, que necesitan un buen curso de sociología actual.  

 

En la persona de Tina Beattie, se hace otra vez a todas las mujeres teólogas comprometidas y capacitadas, que se atreven a hacer buenas y actuales reflexiones académicas, ‘víctimas’ de este sistema y esta estructura piramidal-patriarcal, y más triste es, cuando mujeres se prestan para aplicar las reglas de estos sistemas y estas estructuras sobre sus compañeras.

 

Queremos decir a Tina, y a todas las mujeres en su caso, que no están solas, que no las dejamos solas, y que lo que hemos conseguido, nosotras mujeres, nadie nos lo quitará jamás.                                                                                             

Dra. María Van Doren.

Artículo completo: http://mariavandoren.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s