Betsabé: la protesta de una mujer ninguneada

25 Sep

Narra 2 Samuel 11 que David ve casualmente  una mujer que le gusta. Aún cuando en este momento tiene un harem numeroso, manda que le traigan a esta mujer. Como rey no tiene derecho aunque sí el poder ade acostarse con cualquier mujer que desee. No importa en absoluto qué ha pensado y sentido Betsabé sobre esto, pues ella carece de toda libertad de decisión. Betsabé queda embarazada y David se ve obligado a actuar. Intenta primero atribuir el hijo a Urías, marido de Betsabé. No resulta fácil pues este está en la guerra como soldado. David le da licencia para volver a casa, pero Urías por solidaridad con los soldados rasos ni vive ni duerme en su propia casa, ni siquiera cuando lo embriagan intencionadamente.

A consecuencia de esto David planea el asesinato de Urías, mandando que en la batalla lo pongan en un lugar en el que necesariamente debe morir. El plan se cumple, Urías ha muerto y después del tiempo de luto, el rey David se casa con la viuda. Betsabé, hasta ahora mujer única de un oficial hitita, se muda al harem real, donde es una más entre muchas. Ahí da a luz a un hijo cuyo nombre no es citado. Betsabé se ve obligada a casarse no sólo con quien la ha violado, sino con quien además es el asesino de su marido.

¿Qué podemos aprender de este relato, hoy? Aparentemente, poco, Betsabé es una víctima, es violada, su marido muere asesinado, no tiene ninguna posibilidad de futuro. También el texto la margina no citando su perspectiva en ningún momento. Ninguna consecuencia o lección que pueda servir a la mujer de hoy.

Betsabé no es una figura que invita a identificarse con ella. Como persona queda sin relieve, en segundo plano. En el centro, David y su abuso de poder. Si hoy me refiero a Betsabé, inmediatamente surge la protesta contra la violencia que le es infligida, contra la forma de silenciar sus experiencias, sus sentimientos, sus pensamientos. Estos relatos me arrastran a la resistencia, -contradice mi fe, mi esperanza, mi punto de vista de que la paz y la justicia son posibles para todos.

Es indignante que Dios no intervenga, que sea presentado como un Dios aliado con el mundo de los hombres, cuando castiga-injustamente pues muere el hijo inocente- a David por medio de Natán, pero de ninguna forma hace justicia a Betsabé.

Los relatos acerca de Betsabé nos cuestionan críticamente sobre cómo asumimos estos textos y los relacionamos con la mujeres, pero también con los hombres y los niños que son víctimas de la violencia.

Extractado de un texto de Antje Röckerman: “Espiritualidad Bíblica y Mujeres fuertes”, en P. de Miguel (ed.) (2006): Espiritualidad y fortaleza femeninia. Bilbao, Desclée De Brouwer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s