Lo que la LCWR nos enseña sobre liderazgo en la iglesia

20 Sep

Jamie L. Mason. NCR

“Todas las organización seculares y grupos de fe tienen mucho que aprender de la forma en que estas comunidades de religiosas han evolucionado y el impacto creativo que dicha evolución, a su vez,  ha tenido en la forma de liderar sus comunidades.”

“Han creado entre ellas una forma de iglesia que desean muchos católicos para sí: comunidades pequeñas, no jerárquicas, íntimas, que se apoyan mutuamente y que, al mismo tiempo, están profundamente enraizadas, dedicadas a la vida sacramental y centradas en los pobres y marginados.”

“La forma de trabajar de las religiosas -desde su proceso de formación hasta su compromiso en el mundo moderno pasando por su estilo de liderazgo- dista décadas, si no siglos, del de la jerarquía que está intentando controlarlas.”

Tal y como se acercaba la asamblea general sin duda más importante de la Conferencia de Superioras de Órdenes Religiosas Femeninas (LCWR) en toda la historia de la organización, aumentaba el número de artículos, comentarios, blogs y viñetas dedicadas al escrutinio al que el Vaticano está sometiendo a estas religiosas.

A pesar de que  una buena parte de estos textos sobre LCWR apoyan a las hermanas, con frecuencia algunos de los comentarios que les seguían dejaban entrever unas cuantas críticas persistentes. De forma recurrente se podía leer: “no importa lo que les pase a estas mujeres. Tienen una edad media de 70 años, van decreciendo en número y dentro de una generación a nadie le importarán. Sus errores son los que han causado su declive.”

Este tipo de comentario es mal intencionado se mire por donde se mire, pero, para mí, lo peor de todo es lo discriminatiorio que son estos sentimientos con respecto a la edad. Sí, es cierto, la LCWR es un grupo con una cierta edad y el número de mujeres que hace votos ha disminuido de forma significativa durante las últimas decadas. (Por supuesto, lo mismo se puede decir del clero católico-romano en este país, aún cuando los tradicionalistas evitan establecer este tipo de paralelismos)

En cualquier caso, que la mayoría de las religiosas tenga más de sesenta años no las hace indignas de nuestra atención. El hecho de que la organización esté envejeciendo no significa que lo que están haciendo carezca de valor o repercusión. El hecho de que disminuyan en número no implica que no hayan hecho una contribución significativa a la vida de la iglesia ni que su trabajo y testimonio no sean de crucial importancia para el futuro de la iglesia.

Una buena parte de los comentarios positivos sobre la LCWR se centran en lo que las hermanas han hecho en beneficio de aquellos aquejados de enfermedades, pobreza y otras formas de injusticia. Menos atención ha recibido la “L” de sus siglas (LCWR); es decir, un estilo de liderazgo digno de mención.

Todas las organización seculares y grupos de fe tienen mucho que aprender de la forma en que estas comunidades de religiosas han evolucionado y el impacto creativo que dicha evolución, a su vez,  ha tenido en la forma de liderar sus comunidades.

No hace mucho entrevisté a una hermana por un asunto que no estaba relacionado con la LCWR. En el transcruso de la conversación comentó que había entrado en el convento en 1959 con veinte años. Y recordó lo “duro” que era el proceso de formación en aquellos días.

“Nos decían lo que teníamos que hacer. No teníamos que pensar por nosotras mismas”, me dijo. En aquel tipo de sistema, siguió, “nosotras no teníamos que asumir ninguna responsabilidad”.

Eso era lo que obediencia significaba en aquel entonces, y si la jerarquía se saliera con la suya, esa es la forma de obediencia a la que volverían las religiosas.

Pero las hermanas empezaron a implementar los cambios previstos en el Vaticano II y sus nociones de liderazgo y obediencia se ampliaron. Como presidenta de la LCWR la hermana Pat Farrel  le dijo a Terry Gross en una entrevista con NPR el mes pasado: “la palabra obediencia tiene una raíz latina que significa oir, escuchar. Y tal y como yo entiendo mis votos, para mí significa escuchar lo que Dios nos pide que hagamos en los signos de nuestro tiempo.”

En tan solo una generación, las religiosas permitieron que su organización evolucionara de un sistema rígido de obediencia a una estructura  de liderazgo que no es jerárquica sino colaboradora. Y demostraron que este tipo de comunidad y liderazgo no sólo está bien enraizada en los valores del evangelio, sino que, además, es profundamente católica en su espíritu, misión y credo.

Durante décadas las hermanas han estado haciendo este esfuerzo de transformación mientras que aquellos que vivían al margen de las comunidades religiosas estaban aún atrapados por esas caritcaturas de monjas retratadas en Hollywood o en artículos de regalo como “nunzilla” o la  “monja boxeadora”.

La religiosas evolucionaron tan rápida y radicalmente que la mayoría de nosotros no tuvimos tiempo de seguirles el paso hasta primeros de este año, cuando las Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano puso su foco de forma sorpresiva sobre sus extraordinarias vidas.

Es cierto que hay una pequeña minoría de jóvenes Católicos Romanos que se sienten atraídos por los valores contra-culturales de la jerarquía, basados en el control patriarcal, obediencia absoluta y la convicción de que son los guardianes de verdades incuestionables e invariables.

Pero hay muchas formas de ser contra-cultural en nuestra sociedad. Mi impresión es que son muchos más los jóvenes interesados en aprender del modelo contracultural mostrado por las religiosas, marcado por un liderazgo no autoritario, una forma de tomar decisiones en colaboración, y misiones basadas en la escucha activa a las necesidades de la gran comunidad.

La Asamblea General de la LCWR es un testimonio de la naturaleza del estilo de liderazgo de las hermanas. Como en previas asambleas, no se han ahorrado horas para compartir información, contemplación comunitaria y sesiones ejecutivas donde los miembros intercambiaban ideas acerca de los pasos a seguir.

Por supuesto, dado el peso de los asuntos a tratar, las reuniones de este año dedicarán mucho más tiempo del habitual al discernimiento en este tipo de reuniones.

Las religiosas nos han enseñado cómo ser iglesia y no simplemente en el trabajo que hacen con la población marginada, pero en la forma en que se organizan y dirigen.

Han establecido un precedente importante, especialmente para las nuevas generaciones que están explorando la forma de desarrollar formas de liderazgo fiables, que quieren organizaciones basadas en la fe, en la justicia social, libre de una agenda, y que están buscando una tradición  en la que alojar sus creencias y profundizar en sus espiritualidades.

Cualquiera que haya visto o leído sobre la exposición itinerante “Mujeres y Hermanas: las hermanas católicas en América” (“Women & Sisters: Catholic Sisters in America,) sabe que durante los últimos trescientos años las religiosas han trazado caminos nuevos en Estados Unidos.

Enseñaron a niñas y niños afro-americanos porque sabían que si no lo hacían no tendrían ninguna educación. Atendieron a los soldados heridos de ambos bandos porque, a diferencia de los ejércitos, tenían experiencia en gestionar más de una docena de hospitales. Su innegable compromiso con los pobres y enfermos ayudó a mitigar el sentimiento anti-católico que existía en EEUU en los siglos XIX y XX.

No obstante, también han estado trabajando en otro frente no menos importante. Han estado formando una visión del tipo de liderazgo inclusivo, colaborador y comprometido que podría darse en la iglesia católica.

La forma de trabajar de las religiosas -desde su proceso de formación hasta su compromiso en el mundo moderno pasando por su estilo de liderazgo- dista décadas, si no siglos, del de la jerarquía que está intentando controlarlas.

Han creado entre ellas una forma de iglesia que desean muchos católicos para sí: comunidades pequeñas, no jerárquicas, íntimas, que se apoyan mutuamente y que, al mismo tiempo, están profundamente enraizadas, dedicadas a la vida sacramental y centradas en los pobres y marginados.

Si miramos detalladamente, veremos que han creado y continúan creando un modelo de iglesia con el que muchos soñamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s