¿Por qué Monsanto NO ES Amigo de las Mujeres?

3 Sep

Globalmente, las mujeres aportan un 60-80% del trabajo en la producción de alimentos. En zonas rurales, casi todas las mujeres trabajan en la agricultura. Las mujeres participan sobre todo en la siembra, desmalezamiento, cosecha y procesamiento de los cultivos; en la actualidad, estas son las áreas más afectadas por la biotecnología agrícola. En lugar de aliviarles la carga, la introducción de nuevas tecnologías en semillas ha tendido a aumentar la carga laboral de las mujeres y a reducir el control que ellas pueden ejercer sobre su trabajo.”

Seguramente muchas hemos escuchado hablar de la tristemente célebre empresa Monsanto. Esta compañía que dice ser “una compañía agrícola que aplica innovación y tecnología para que los agricultores de todo el mundo sean más productivos” es en realidad una transnacional del saqueo de semillas, ladrona de la seguridad alimentaria que promueve el mercado de transgénicos para su propio beneficio. Monsanto basa su trabajo en la biotecnología  agrícola que aumenta el rendimiento productivo de los grandes agricultores pero perjudica las pequeñas economias familiares.

¿Por Qué la Biotecnología Agrícola es un Tema Importante para las Mujeres en términos de Desarrollo y Derechos Humanos?

Biotecnología implica técnicas que utilizan organismos o substancias vivas para producir o modificar un producto con vistas a su utilización práctica. La biotecnología agrícola incluye tanto la producción y el procesamiento agrícolas usando enfoques tecnológicos como la reproducción selectiva de plantas y la ingeniería o modificación genética. De las biotecnologías agrícolas, la modificación genética (MG) es la que más atención concita. Es controvertida porque permite que quienes trabajan en ciencia transfieran material genético de una especie a otra. La reproducción selectiva tradicional, tal como la han venido haciendo las campesinas y campesinos durante miles de años – de a una generación por vez – hipotéticamente puede acelerarse o se pueden omitir pasos de su proceso mediante la modificación genética.

Los productos agrícolas transgénicos que ya se usan son en su mayoría cultivos diseñados para resistir insectos y enfermedades, así como para tolerar herbicidas. Un maíz conocido como ‘Maíz Bt’. por ejemplo, está genéticamente preparado para resistir al perforador del Bacillus thuringiensis (una peste común del maíz). La canola Round Up Ready, fabricada por Monsanto, está preparada para ser utilizada con el herbicida de la empresa, Round Up. La estrategia comercial de Monsanto se llama ‘integración vertical’ y consiste en vender productos que, para su resultado final, dependen el uno del otro. Para obtener el beneficio de las semillas Round Up Ready, quien las siembra tiene que usar el herbicida Round Up – y así Monsanto gana dinero vendiendo ambos.

El documental, “El Mundo Según Monsanto”, dirigido por la valiente periodista francesa Marie- Monique Robin denuncia los efectos negativos que provocan los productos agroquímicos y las semillas de soja transgénica que comercializa la empresa más grande del mundo del sector.En síntesis, expone la cara más oscura de la lógica económica neoliberal, a través de la realidad agrícola de América del Norte y del Sur, especialmente de Argentina

Hoy Monsanto es el primer semillero de soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo. Quien dice semilla, dice Monsanto, pero también dice alimentos. Es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años que ese aceite era cancerígeno. Es la empresa que produce y que patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para resistir agroquímicos y tempestades, etc.

¿Cuánto Dinero Significa Esto?

Sólo el Departamento de Agricultura de los EEUU piensa gastar 2.3 billones de dólares (EEUU) en investigación en biotecnología agrícola. La demanda global de semillas genéticamente modificadas llegará a los 3.8 billones de dólares, ya que se espera que la tierra dedicada a los transgénicos aumente un 7,2% por año en el mismo período. Son muy pocas las empresas que en el mundo entero controlan el mercado de la biotecnología agrícola y la consolidación se percibe como una estrategia crucial para garantizar porciones de mercado en la industria de las semillas y cultivos modificados genéticamente. Las principales competidoras — Bayer Crop Science, Delta and Pine Land, DuPont, Monsanto y Syngenta — han estado muy ocupadas en actividades de fusión, adquisición y/o diversificación en los últimos años. Negocio a costa de nuestra salud y seguridad alimentaria.

¿Porqué es una Cuestión de Género

Desgraciadamente, se ha investigado muy poco sobre el impacto de los cultivos transgénicos (comparados con los no transgénicos) sobre la salud humana. Como la ingeniería genética puede transferir genes de distintas especies, es posible que los cultivos MG puedan incorporar alergénicos nuevos y desconocidos a los alimentos. Algunos cultivos transgénicos están diseñados para resistir a los antibióticos (de hecho, las y los investigadores utilizan esto como un ‘marcador’ cuando quieren identificar un nuevo rasgo del producto), esa resistencia podría transmitirse a los seres humanos, comprometiendo así la efectividad de antibióticos de amplio uso.

Globalmente, las mujeres aportan un 60-80% del trabajo en la producción de alimentos. En zonas rurales, casi todas las mujeres trabajan en la agricultura. Las mujeres participan sobre todo en la siembra, desmalezamiento, cosecha y procesamiento de los cultivos; en la actualidad, estas son las áreas más afectadas por la biotecnología agrícola. En lugar de aliviarles la carga, la introducción de nuevas tecnologías en semillas ha tendido a aumentar la carga laboral de las mujeres y a reducir el control que ellas pueden ejercer sobre su trabajo.

Si el uso de pesticidas y herbicidas está aumentando, como indican algunas investigaciones, las mujeres son las más expuestas. Si el rendimiento de las cosechas no aumenta como se había prometido, las mujeres deben trabajar más duro para alimentar a sus familias. Además, la presión para cultivar lo que da dinero está afectando a la agricultura en muchas partes del mundo y atrayendo a los hombres a cultivos comerciales como el maíz, frijoles, horticultura y lácteos, tradicionalmente controlados por las mujeres.

Estas tecnologías van cambiando el trabajo agrícola de las mujeres por lo tanto, sus medios de vida y sus roles se ven amenazados. Las mujeres como consumidoras también se ven afectadas por el incremento en el uso de estas tecnologías, en términos de su salud y seguridad, pero también de sus derechos a la alimentación y al trabajo.

A medida que las biotecnologías agrícolas se vuelven más comunes, pese al extendido rechazo popular frente a ellas, quienes defienden la igualdad de género deben preguntarse: ¿Qué regulaciones se necesitan para garantizar la promoción de los derechos de las mujeres y de la igualdad de género? ¿Qué regulaciones ya existen? ¿Cuáles son las verdaderas preocupaciones asociadas con transgénicos en materia de salud? ¿Es posible adecuar las biotecnologías agrícolas al desarrollo económico y a la igualdad de género? ¿Las biotecnologías agrícolas ejercen algún impacto sobre la calidad de vida, el medio ambiente, la salud y la seguridad, la igualdad y los derechos de las mujeres en la agricultura?

 
 
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