La mujer, condenada a ser menor en la Iglesia

24 Jun

Tirando de hemeroteca…

ENTREVISTA A CARMEN BERNABE

La vocación es un llamada para ser algo. En la Iglesia no faltan: hay mujeres con vocación. El celibato obligatorio es otro de los problemas. Quizá se deba revisar cómo hay que dedicarse a la Iglesia.”

“El de la igualdad en la Iglesia es un asunto sangrante que clama al cielo. No se pueden seguir dando más vueltas. No existe impedimento legal para que se ordene a las mujeres.”

Entrevista de Rocío Martínez Odriozola en El Correo. Octubre 2006.

Nació en Etxeberri en 1957. Carmen Bernabé estudió Trabajo Social y posteriormente se licenció en Teología por la Universidad de Deusto, donde en la actualidad es profesora titular. Hizo cursos de especialización en Estados Unidos. Su tesis de doctorado fue sobre María Magdalena. Es laica, no está casada. Considera que no existe impedimento legal para que la mujer sea ordenada.

-Me interesó de adolescente, pero mi madre me dijo que estudiar Teología como primera carrera no. Estudié Trabajo Social, trabajé con menores durante años y después hice Teología.

Escribió su tesis sobre María Magdalena. ¿Quién fue?

-Popularmente es la prostituta arrepentida.

-¿Arrepentida de qué?

-De sus pecados de la carne. Pero eso no tiene apoyo en el texto. Es una mezcla de diferentes mujeres, se relacionaron distintos textos y se creó esa María Magdalena porque servía muy bien como tema para predicación. Pero en el texto aparece como discípula de Jesús, sin más.

O sea, que argumentalmente venía bien un personaje así.

-Pero no se utilizó desde el principio. Pasa lo mismo que con los sanantonios de Urkiola. ¿Por qué lo decimos en plural? Probablemente porque estamos mezclando diferentes figuras.

De verdad de la buena: ¿Dios existe o es una entelequia?

-No se puede probar. Decirque Dios existe es una forma de interpretar huellas de su existencia en las personas, en la historia, en la Creación.

Carmen Bernabé necesita de frases extensas para expresar sus razones. Las verdades, si existen, no son simples en su boca, requieren de explicaciones complejas, y acaso la serenidad de su voz y su gesto hacen aún más contundentes las ideas. El discurso templado y calmo se hace demoledor. Es teóloga y profesora de la materia en la Universidad de Deusto.

-¿Qué es una teóloga?

-Una persona que reflexiona sobre la fe apoyada en la Escritura y su contexto. Hay que saber lenguas, historia, hacemos incursiones en la arqueología, la filología… También se estudia la tradición cristiana.

-¿Hay teología en otras religiones?

-Hay gente que estudia la tradición de otras religiones. Quizá no lo hagan de una forma tan sistemática, porque la religión cristiana tiene algo que aún no encontramos en el Islam: el cristianismo ha tenido que afrontar la Ilustración, y eso le ha llevado a hacer estudios críticos de la Escritura y el Islam está en proceso de…

-Y usted, ¿por qué es católica?

-Porque nací en una sociedad católica, es decir, por tradición pero también por asunción. Esto no quiere decir que esté de acuerdo en todo. Si hubiera nacido en una familia anglicana o protestante, probablemente sería anglicana.

La religión ha calado tanto en nuestra sociedad que se puede hablar incluso de ateos católicos, ¿no?

-Sí que ha influido, ha empapado, ha conformado la cultura occidental y europea. En algunas cosas, lo ha hecho para bien. Su influencia se deja notar incluso en la forma de abordar la ciencia. En España, la crítica se hace a la contra. En otros países de Europa, no se ve un sentimiento anticatólico tan fuerte como el que a veces se ve aquí.

-Hay pocas vocaciones.

-El problema es que se pretende poner moldes de lo que es la vocación y, lo que no entre en él, sobra. El molde está viejo.

-¿Debemos entender en sus palabras que hay que permitir el matrimonio?

-La vocación es un llamada para ser algo. En la Iglesia no faltan: hay mujeres con vocación. El celibato obligatorio es otro de los problemas. Quizá se deba revisar cómo hay que dedicarse a la Iglesia. Se reza mucho al Espíritu Santo para que mande vocaciones, pero quizá se deba tener la valentía de cuestionarse los moldes de cómo llevar a cabo esas vocaciones.

-¿Usted es contraria al celibato?

-En los curas es un consejo, no una obligación, y procede de otros momentos históricos que tenían una concepción de la sexualidad y del trabajo diferentes. Si lo planteamos como una condición de quienes se dedican plenamente, es discriminatorio, porque los laicos nos podemos dedicar a extender el evangelio y el matrimonio no es un ‘handicap’ por el que haya que pasar. Dudo mucho de que los célibes estén más disponibles.

Igualdad en la Iglesia -Muchas de las vocaciones son de gentes de otros países. -¿De las vocaciones convencionales?

Sí, pero también es cierto que cuando llegan a Europa se plantean otras cosas. Tendríamos que preguntarnos cuántas de esas vocaciones son producto de la necesidad.

-¿Para huir de la pobreza?

Según qué casos.

-¿Esas nuevas culturas traerán nuevos usos, más alegres? La Iglesia católica, ¿no es un poco triste?

-Sí, porque se han cargado la tintas más en el deber que en lo que es vida y plenitud. Esa alegría la reivindican algunos movimientos, pero no son los que más predicamento tienen en la sociedad.

-¿La Iglesia es ese mundo político con tanto vericueto como muestra la ficción? -Primero, ¿qué es la Iglesia?

El aparato. -Tiene muchos ámbitos: desde una parroquia hasta la curia vaticana y funcionan de diferente manera. La curia yo no la conozco, pero por lo que sé la Iglesia es una institución con muchos siglos y muy compleja.

-¿Cómo se explica la poca participación de la mujer en esas estructuras?

-Quien tiene el poder de gobernar la Iglesia es quien tiene el poder de consagrar. Si a la mujer por sexo se le impide consagrar, es decir, celebrar la eucaristía, se le impide gobernar. En la mujer el sexo es un impedimento para ser ordenada. Es una argumentación legal con base filosófica que está sacralizada y se ve como voluntad de Dios. La mujer permanece en aquellos lugares en los que no puede decidir sobre la vida de la comunidad. La consecuencia es muy grave: la mujer está condenada a ser menor de edad en la Iglesia.

-¿Qué pasaría si se hiciera valer la Constitución dentro de la Iglesia?

-Ya se está haciendo, por ejemplo cuando despiden a alguien de un trabajo. El de la igualdad en la Iglesia es un asunto sangrante que clama al cielo. No se pueden seguir dando más vueltas. No existe impedimento legal para que se ordene a las mujeres.

-¿Se hará de inmediato?

-No están acostumbrados a que les manden mujeres y existe un miedo solapado a ellas. –

Cuando se las ordene, ¿las llamaremos sacerdotisas?

-No. Deben cambiar más cosas, debe ser en una Iglesia diferente.

-¿Usted querría ser ordenada?

-No, yo no.

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