El Vaticano ordena cambios a las religiosas norteamericanas

19 Abr

Por Isabel Gómez Acebo

Religión Digital 19.04.2012

La congregación para la doctrina de la Fe, ha ordenado a la mayor organización de religiosas norteamericanas LCWR que modifique sus estatutos, programas y afiliaciones para que sean acordes con las enseñanzas y disciplina de la Iglesia. Incluso para dirigir el cambio ha nombrado a un obispo de Seattle, Peter Sartain, por un periodo de 5 años. Dentro de las cosas más importantes que Levada pretende cambiar están: el contenido de las conferencias anuales a la asamblea, la disidencia a nivel de congregación sobre las enseñanzas sexuales de la Iglesia y temas de agenda feminista. Por lo visto, a Levada le habían llegado cartas de superioras de algunas órdenes, pidiendo un cambio sobre la ordenación de las mujeres y el trato a los homosexuales “que las colocaba fuera del pensamiento eclesial y las convertía en mal ejemplo para sus comunidades”. También les echa en cara, que no hicieran eco de la carta apostólica de Juan Pablo II, Ordinatio Sacerdotalis, que prohibía la ordenación femenina.

Niega la posibilidad que este rechazo de la doctrina eclesial pueda ser profético, como algunas religiosas defienden, y ofrece un encuentro con las dirigentes para estudiar el documento conjuntamente, y evitar que sea mal interpretado.

La noticia, que es consecuencia de la investigación llevada a cabo en los últimos años, no ha caído bien. Joan Chittister, una de sus presidentas en el pasado, considera que la orden es inmoral ya que las religiosas no han hecho nada malo y lo que se trata es de controlar su pensamiento que discurre sobre los signos de los tiempos. “Si dejamos de pensar, que es un don, nos dice, estaremos traicionando a la Iglesia aunque sus dirigentes consideren que es inconveniente.

Cuando yo era niña en mi ciudad era pecado entrar en una iglesia protestante, algo que la Iglesia ha admitido era un error, pero el escándalo de ese error ha durado 400 años”.

Las religiosas han tratado desde el Vaticano II de ayudar a la Iglesia para evitar las tinieblas y el control… han sido un regalo para la Iglesia en su liderazgo, su amor y su continua fidelidad. Tratar de reformar a estos testigos supone someter a la Iglesia a otros 400 años de oscuridad.

Al final esta política las empuja a desmembrarse para formar una asociación civil como única manera de poder crecer y nutrir los carismas de cada institución adaptándose a los signos de los tiempos. Si todo lo que se hace tiene que ser aprobado por alguien de fuera, se reniega de los carismas y de la habilidad de las mujeres.

Cuando leo estas cosas me acuerdo de las personas que lo quieren dejar todo atado y bien atado de antemano, sin pensar que la historia empuja en todos los sentidos y lo que era válido hoy, no lo es mañana. Parece que hemos entrado en una dinámica inquisitorial que nos lleva a Irlanda, a Austria, a España, a los Estados Unidos… la imposición y las condenas no sirven de mucho si no se convence y predisponen en contra.

Negar a las mujeres que reivindiquen su responsabilidad en la Iglesia, es semejante a prohibir que los esclavos reclamen su libertad, o que los padres testifiquen contra sus hijos. Por otro lado, mantener sin cambios la doctrina sexual de la Iglesia está llevando a un disenso masivo de los fieles ¿No habrá que escuchar todas estas voces? ¿Por qué no se hace?

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