LA ESTELA DE LOS MANIFIESTOS

9 Feb

Por Ana Moreno

“Para que la iglesia muestre lo liberador que puede ser el Evangelio, ella misma ha de ser un espacio y testigo creíble. Su hablar y actuar, sus reglas y estructuras.”

Asociación de Mujeres Sacerdotes Católico-Romanas de Irlanda. Nos alegramos cuando hombres y mujeres formados, en igualdad, nos ayudan a comprender y a vivir mejor la Palabra

En octubre de 1971, al Cardenal Georges Flahiff -uno de los padres del Concilio Vaticano II-  no le tembló la voz cuando, en nombre de la Conferencia Episcopal Canadiense, se atrevió a llevar al Sínodo de Roma la insólita demanda de que “una comisión estudie en profundidad la situación de los ministerios femeninos en la Iglesia”.  Cuarenta años después, en 2011, acogimos como agua de mayo varios manifiestos y declaraciones de teólogos, teólogas, presbíteros y diáconos cualificados, que no querían acallar por mas tiempo su sed de reformas en la Iglesia Católica.

Las aguas empezaron a moverse en febrero en Alemania de la mano de 190 teólogas y teólogas -pronto serían 400- con su manifiesto Iglesia 2011: Un Resurgimiento Imprescindible. En junio, la marea ya había llegado a la vecina Austria. Allí 320 sacerdotes decidieron que la obediencia al Evangelio estaba por encima de la obediencia a Roma, y tomaron siete decisiones recogidas en el documento Llamada a la Desobediencia. Entre ellas, dejar predicar a hombres y mujeres cualificados. Les siguieron más de 500 presbíteros irlandeses agrupados en la Ireland’s Association of Catholic Priests y un grupo de curas de la ciudad francesa de Rouen.

Los documentos difieren en algunos puntos en función de sus contextos culturales, pero tienen en común unas líneas básicas. Todos consideran necesario “rediseñar los ministerios a fin de incorporar los dones, sabiduría y experiencias de toda la comunidad, hombres y mujeres” y reestructurar el sistema de gobierno de la Iglesia que ha de estar basado en “el servicio más que en el poder, y fomentar una cultura de diálogo y transparencia” (curas irlandeses). Para que la Iglesia muestre lo liberador que puede ser el Evangelio, ella misma ha de ser un espacio y testigo creíble. “Su hablar y actuar, sus reglas y estructuras, todo el trato de las personas dentro y fuera de la Iglesia tienen que cumplir la exigencia de reconocer y promover la libertad de los seres humanos como criaturas de Dios” (teólogos/as alemanes).

En lo concerniente a la ordenación de mujeres al ministerio presbiteral, no hay discrepancias. Todos se muestran partidarios de una ordenación que, en palabras de los curas de Rouen “sería el signo de una Iglesia que entra en la modernidad y acepta transformarse bajo el soplo del Espíritu; antes que el de una Iglesia fortificada que cede al integrismo por miedo al mundo de hoy en día”.

No están solos. Cuentan con el apoyo de laicos y laicas de todo el mundo al que se han unido, además, algunas voces de la alta jerarquía. El domingo de Pascua, el Obispo Markus Buchel hacía en Suiza una afirmación explosiva: “Tenemos que ir dando pasos (…). El diaconado femenino podría ser uno de esos pasos”. En julio, el Cardenal Jose da Cruz Policarpo de Lisboa decía que “no hay ningún obstáculo teológico fundamental” para la ordenación de mujeres. Al otro lado del océano, en Australia, el Consejo Nacional de Presbíteros hacía una declaración en apoyo de Mons. William Morris, obligado a dimitir por promover el debate en torno a la posibilidad de recurrir a curas casados y mujeres sacerdotes para hacer frente a la escasez de sacerdotes. En E.E.U.U., 175 presbíteros declararon su apoyo el párroco de Maryknoll, Roy Bourgeois, amenazado de excomunión si persiste en reclamar la ordenación de mujeres.

Una verdadera marejada de fondo que, a contracorriente, ha atravesado ya varios continentes, ocasionado algún susto a la jerarquía e infundido mucha esperanza en los cristianos y cristianas de a pié. El 2012 avanza con la estela de esperanza generada por estos manifiestos. Esperamos que no se desvanezca, que el Espíritu nos ayude a leer los signos de los tiempos, que el oleaje alcance lo antes posible las “roucosas” costas españolas y, sobre todo, horade la dura piedra de la fortaleza vaticana.


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2 comentarios to “LA ESTELA DE LOS MANIFIESTOS”

  1. angelica 02/13/2012 a 16:45 #

    Es muy reconfortante para mí como mujer saber que la Iglesia no está en manos de los grupos de presión. Como Gamaliel: dejemos esto correr, si es de Dios sobrevivirá, si de los hombres, caerá por su propio peso.

  2. Rodolfo Plata 04/05/2012 a 15:13 #

    EL LLAMADO DEL CLERO AUSTRIACO A LA DESOBEDIENCIA DE LAS DIRECTRICES DE LA IGLESIA SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD, EL DIVORCIO, EL CELIBATO Y EL SACERDOCIO FEMENINO; SOLO ES UNA CUESTIÓN DE FORMA, NO DE FONDO; YA QUE TIENE POR OBJETO ADECUAR LAS DIRECTRICES CONTROVERTIDAS A LA MODERNIDAD, SIN ATACAR LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA, QUE ES EL VERDADERO CÁNCER QUE HAY QUE EXTIRPAR. La paideia griega tenía como propósito educar a la juventud en la virtud (desarrollo de la espiritualidad) y la sabiduría (cuidado de la verdad), mediante la práctica continua de ejercicios espirituales (cultivo de sí), a fin de prevenir y curar las enfermedades del alma. El educador, utilizando el discurso filosófico y la discusión de casos y ejemplos prácticos, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo coincide cien por ciento con el currículo y objetivo de la paideia griega. Y por su autentico valor pedagógico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el currículo y la metodología de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar la trascendencia humana (patente en Cristo) y la sociedad perfecta (Reino de Dios). Meta que no se ha logrado debido que la teología judeo cristiana al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar y retomar la paideia griega de Cristo, separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su teología fantástica que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

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